Retiro: El bueno, el malo y el feo.
La retirada hace que la adicción al amor se distinga de la codependencia. Como en cualquier adicción, quien sufre de amor obsesivo busca una dosis: la persona o la relación como objeto de su obsesión. ¿Qué ocurre cuando esa “supuesta sustancia” desaparece? La ruptura, el daño emocional y las viejas heridas infantiles pueden desatar una tormenta intensa que requiere apoyo y recuperación.
Qué ocurre durante la retirada
Existen dos vías principales por las que una persona con adicción al amor experimenta la retirada: o bien ha terminado la relación o ha intentado hacerlo; o su pareja ha dejado la relación, explícitamente, o al volverse obsesionada/o con su propio comportamiento adictivo. En cuanto se siente la ausencia, se activa una sensación de pérdida.
- La relación ha terminado o se ha intentado terminar.
- La pareja ha dejado la relación, ya sea explícitamente o al volverse absorbida/o por su propio comportamiento adictivo.
Para la mayoría de las personas, la pérdida provoca emociones como la tristeza. Los adultos sanos saben gestionar estas emociones. Pero para las personas con adicción al amor, además de la soledad normal, se desatan duelo, ira y miedo, y también se activan viejos traumas infantiles. Cualquier tema no resuelto de abandono, miedo, ira, celos, inseguridad, culpa, vergüenza y pérdida se combina con la experiencia presente para crear una tormenta intensa, devastadora y abrumadora.
Si la retirada se produce porque la pareja se fue, pueden añadirse choques inesperados y no planificados: cambios económicos, necesidad de mudarse, impacto en los hijos y la posibilidad de una infidelidad u otra consecuencia de la adicción. Es difícil describir el impacto en su totalidad.
Las personas con adicción al amor, para entrar en recuperación, deben ser capaces de soportar estas emociones intensas. Si logran sostenerlas lo suficiente, pueden afrontar la realidad de su adicción, empezar a sanar sus problemas de la infancia, hacerse responsables de sí mismas y emprender un camino nuevo hacia relaciones saludables. Necesitarán mucho apoyo para atravesar esta fase.
Camino hacia la recuperación
A continuación se muestran algunas de las conductas a las que los amantes adictos pueden sentirse tentados durante la retirada:
- Volver a la relación. Es posible sanar una adicción al amor sin terminar una relación, pero requiere poner la relación en pausa durante un periodo significativo.
- Contactar con la antigua pareja. Si la relación ha terminado, la persona puede intentar restablecer el contacto, lo que podría conducir a regresar a la relación.
- Acechar a la antigua pareja. La rabia y la celosía pueden intensificarse; si hay un tercero, puede haber tentación de acechar. Con la retirada, el cerebro no funciona con lógica; las emociones pueden parecer razonables para una child que hay dentro de cada uno.
- Vengarse. Si hay un niño furioso y asustado al mando, ese niño puede idear formas de hacer daño.
- Tener una aventura propia.
- Gastar todo el dinero.
- Aparcarse en la oficina de la pareja y provocar un escándalo.
- Arruinar algo importante o valioso.
- Decir cualquier cosa para causar dolor.
Recuerda que el cerebro del adicto ha sido secuestrado por la retirada y no hay razonamiento lógico en ese momento: el objetivo principal es recuperar la sustancia adictiva y aliviar el dolor. Por ello, durante la retirada, pueden oírse mensajes en la cabeza como los siguientes:
- No puedo vivir sin él o ella. Los necesito.
- Aún puedo hacer que esto funcione. Tiene que funcionar.
- Debo estar con él/ella. Estábamos destinados a estar juntos.
- No debería ser así. ¿Por qué es así?
Es importante entender cómo funciona la adicción. Busca ayuda y apoyo para atravesar esta fase, porque, en efecto, pasa. Como recuerda un profesional de la salud mental, estas emociones terribles y abrumadoras son solo neuronas que se disparan en surcos formados por el dolor mucho antes de que comenzara esta relación.
Nuestra tarea en la recuperación es formar nuevos surcos neuronales, formados por el amor, la aceptación, la compasión y la paciencia. Si toleramos el dolor sin actuar, ya estamos creando esos nuevos surcos. Y no basta con quedarse inmóvil ante el dolor: hay que buscar recursos que faciliten la salida hacia la recuperación.
Puede ayudar asistir a una reunión de 12 pasos. También es valioso contactar a un amigo que comprenda la situación, no solo que tome partido, o que te diga lo que quieres oír. Escribir en un diario ayuda a procesar las emociones y a sacarlas de dentro. Expresar las emociones de forma segura puede incluir gritar a un árbol, romper una caja de huevos o llorar. Si se mantiene la intención de no llamar, enviar mensajes o buscar refugio en un antiguo compañero o en un nuevo amante para cubrir el dolor, se está avanzando.
De forma frecuente, algo aparentemente inocuo, como una caja de pizza vacía, puede desencadenar emociones de retirada. Esto suele sorprender a quienes lo viven, pero se aprende a permitir que esos sentimientos pasen. Se puede llorar, temblar, gritar o caminar; y si no se actúa sobre la tentación de volver a relaciones pasadas o buscar refugio en nuevas relaciones para ocultar el dolor, se está en camino de progreso. Si se logra conectar con el niño interior y liberar más dolor de la infancia durante el proceso, se está avanzando de forma significativa.
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Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.