¿Se puede acudir a urgencias para recibir ayuda de salud mental?
Cuando surge una crisis de salud mental, buscar ayuda de inmediato es fundamental. Puede sentirse que estás completamente solo, especialmente si hay aislamiento o es de noche. En estas situaciones, acudir a urgencias puede proporcionar atención rápida, evaluación y medidas de seguridad, y a menudo evitar que la crisis se agrave. Este artículo explica qué puedes esperar y qué opciones existen.
Qué se atiende en las emergencias de salud mental
Las visitas a urgencias por crisis de salud mental están en aumento. Al menos el 6% de las visitas de adultos y el 7% de las visitas pediátricas se deben a problemas de salud mental, reflejando un incremento general. Entre los trastornos habituales que pueden verse en urgencias se encuentran:
- esquizofrenia
- trastorno bipolar
- trastornos de ansiedad
- ataques de pánico
- trastorno esquizoafectivo
- depresión
Ten en cuenta que esta lista no es exhaustiva. Lo más importante es buscar atención si tu seguridad está en riesgo, tienes síntomas severos o crees que podrías estar experimentando un episodio psicótico.
Cuándo acudir a urgencias
“Si alguna vez te preocupa tu seguridad, debes acudir a urgencias”, afirma un profesional de la salud mental. Esto significa que si tú o alguien cercano podría hacerse daño, o si hay ideas claras de suicidio, busca ayuda de inmediato. Si no puedes acudir a un médico privado o a un centro de salud mental durante una crisis, la urgencia puede ser la única opción disponible. Debes considerar acudir a urgencias si presentas cualquiera de los siguientes signos:
- alucinaciones visuales o auditivas
- delirios
- síntomas de TOC peligrosos
- efectos secundarios graves de la medicación
- insomnio severo
- agresión o ataques
- paranoia
- confusión o manía
Qué esperar al llegar
En la sala de emergencias te atenderá un equipo de enfermería y médicos, y es posible que participe un psiquiatra. En algunos centros también te pueda ver un psicólogo u otro profesional de la salud mental junto al equipo médico. Compartirán contigo información para entender tu situación y decidir el siguiente paso.
Te harán preguntas sobre:
- tus síntomas actuales
- cuándo comenzaron
- tu historia de salud mental
- diagnósticos médicos relevantes
Si llegas por pensamientos de suicidio, se evaluará el riesgo para determinar el nivel de atención necesario. es común realizar una evaluación para establecer un “diagnóstico provisional” y delinear un plan de acción. Es posible que te pregunten si ya cuentas con un equipo de tratamiento para facilitar la coordinación. También se completarán trámites administrativos y se revisará tu historia clínica y la medicación que tomas. Este proceso puede resultar agotador, pero es necesario para tu seguridad y tratamiento.
Evaluación y plan de acción
Durante la evaluación, el equipo puede proponerte, si procede, tratamiento farmacológico, apoyo psicolingüa y una estrategia de seguimiento. En muchos casos se intenta contactar con tu terapeuta o prescriptor para coordinar la continuidad de la atención.
Qué ocurre si necesitas ayuda adicional
Si el equipo considera que representas una amenaza para ti o para otros, podría ser necesario permanecer en el hospital. Esto puede implicar tratamiento hospitalario, tratamiento intensivo ambulatorio o atención ambulatoria, y, si no hay una unidad de hospitalización disponible, se podría derivar a otro centro que sí la tenga.
Si fuiste ingresado involuntariamente —porque el equipo sanitario estima que puedes autolesionarte o hacer daño a otros— podrías permanecer en el hospital durante 72 horas. Cualquier tiempo adicional requerirá una revisión judicial. En la práctica, la duración de la estancia depende de tu situación y de la cantidad de atención que necesites. Como ejemplo, muchos pacientes reciben una derivación para un seguimiento con un terapeuta poco después, o se les orienta a servicios de continuidad.
“Muchos pacientes se van a casa el mismo día con una derivación a un terapeuta regular”, explica un profesional de urgencias. Esta decisión se toma según la situación y el juicio del equipo de atención.
¿Debe acompañarte alguien?
Si es posible, lleva a alguien contigo. Un amigo o familiar puede acompañarte durante la espera, ayudarte con el papeleo y apoyar en la respuesta a preguntas. También pueden encargarse de gestiones en casa, como avisar al trabajo o cuidar de las mascotas.
¿Plan de crisis?
Contar con un plan de crisis puede ser útil para ti y tus seres queridos. Un plan puede incluir:
- el teléfono de tu terapeuta o psiquiatra
- contactos de personas de confianza a las que acudir en crisis
- tu diagnóstico y la medicación que tomas
- qué estrategias han sido útiles en el pasado
¿Existen opciones además de la ER?
Si acudir a la sala de emergencias te resulta intimidante, existen otras vías para gestionar una crisis de salud mental:
- líneas de crisis. Puedes llamar o enviar un mensaje al servicio de intervención de crisis, o consultar recursos de ayuda disponibles en tu país
- equipos móviles de crisis. Estos equipos pueden realizar evaluaciones previas y ayudar con la coordinación para ingresos hospitalarios o programas comunitarios
- servicios de atención sin cita. Clínicas y centros de atención urgente ofrecen asesoría en crisis en entornos menos abrumadores que un hospital, y pueden derivar a hospitalización cuando sea necesario
En definitiva, una emergencia de salud mental puede resultar aterradora, pero los profesionales están preparados para ayudar. Acudir a urgencias puede depender de tus síntomas y, sobre todo, de si tu seguridad está en riesgo. Si tú o un ser querido presentan signos de alerta, busca apoyo ya sea en urgencias, atención sin cita o líneas de crisis. Ser honesto sobre lo que sientes y has vivido puede ser el primer paso hacia la atención y la recuperación.
Vídeo sobre ¿Se puede acudir a urgencias para recibir ayuda de salud mental?
Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.