¿Se puede volverse adicto al fentanilo?
Ya sea que estés iniciando un tratamiento con fentanilo o lleves tiempo tomándolo, es natural preguntarse por sus posibles efectos a corto y largo plazo. Este medicamento opioide potente se utiliza para aliviar dolor intenso en cirugía, cáncer u otras condiciones graves bajo supervisión médica. A continuación exploramos qué es, cómo se usa, riesgos, señales de uso indebido y opciones de tratamiento.
Qué es y cómo se usa el fentanilo
El fentanilo es un opioide sintético de acción rápida, 80 a 100 veces más potente que la morfina. Actúa sobre los receptores opioides del cerebro para aliviar el dolor, pero también puede producir somnolencia y una sensación de euforia. En la práctica clínica se reserva para dolor severo, especialmente durante intervenciones quirúrgicas o en tratamiento oncológico, y su uso debe estar estrictamente supervisado por profesionales de la salud.
- tabletas sublinguales
- pastillas de disolución transmucosa
- parches transdérmicos
- sprays nasales
- inyectables
Entre sus nombres comerciales se encuentran Actiq, Duragesic, Fentora, Lazanda, Subsys y Sublimaze.
Riesgos y efectos secundarios
Como otros opioides, el fentanilo puede causar efectos adversos. En condiciones adecuadas de uso puede ser seguro y efectivo, pero cuando se utiliza fuera de indicación o sin prescripción, sus riesgos aumentan considerablemente.
- confusión
- mareo
- somnolencia
- euforia
- náuseas
- relajación
- sedación
- pupilas muy pequeñas
- respiración más lenta
- retención urinaria
- vómitos
Uso indebido y dependencia
En un entorno médico, el fentanilo es un analgésico muy eficaz para facilitar la curación y la comodidad. Si no se toma conforme a las indicaciones, o se utiliza fuera de receta, puede provocar efectos adversos graves y complicaciones.
- estreñimiento
- delirios
- alucinaciones
- hipotensión
- rigidez muscular
- dificultad para ver con claridad
Si se usa durante un periodo prolongado, incluso siguiendo las indicaciones, podría desarrollarse dependencia física. Su interrupción repentina puede provocar síntomas de abstinencia. La dependencia física no equivale necesariamente a adicción; ésta suele implicar un uso continuado a pesar de consecuencias negativas y, a veces, otros factores como el entorno o la salud mental. La combinación con otras sustancias o alcohol puede agravar los riesgos.
¿Qué entendemos por trastorno por uso de opioides?
El DSM-5 ya no utiliza el término “adicción” como diagnóstico formal. En su lugar se habla de trastorno por uso de opioides. En términos simples, es una condición en la que la persona es incapaz de dejar de usar opioides, aunque desee hacerlo, y a pesar de consecuencias negativas. El DSM-5 señala 11 criterios para diagnosticar este trastorno, que se agrupan en cuatro grandes categorías:
- Control deteriorado: usar más tiempo o en mayor cantidad de lo previsto; desear reducirlo o dejarlo, sin lograrlo.
- Impairment social u ocupacional: dedicar mucho tiempo a obtener o usar fentanilo; descuidar responsabilidades; abandonar actividades que antes eran importantes.
- Uso en entornos de riesgo: consumir en situaciones peligrosas; continuar pese a problemas causados por el consumo.
- Dependencia física: tolerancia creciente; síntomas de abstinencia al dejar de usar; antojos intensos.
En la práctica, el trastorno por uso de opioides se caracteriza por varios de estos signos y su impacto en la vida diaria. Si hay preocupación por estos patrones, es fundamental consultar con un profesional de la salud para una valoración adecuada.
Señales de uso problemático de fentanilo
- Señales emocionales: irritabilidad, ansiedad, depresión, desorientación o cambios de humor rápidos.
- Señales conductuales: preocupación constante por obtener y consumir la droga; mentir acerca de la cantidad utilizada; descuidar responsabilidades; aislarse de amigos y familiares.
- Señales sociales: abandono de aficiones, afectación de relaciones y desempeño en casa o en el trabajo.
- Señales físicas: dificultades para dormir, alto deseo o antojo intenso, dolor o rigidez muscular, dolor de cabeza, pérdida de apetito o peso, sudoración y cambios en la piel o en la visión.
¿Puede producirse una sobredosis?
Las sobredosis de opioides, y especialmente de fentanilo, pueden ser graves o mortales. Las autoridades señalan que gran parte de las sobredosis ocurren por fentanilo producido ilegalmente, a menudo en combinación con otras drogas. La potencia del fentanilo es especialmente preocupante: incluso cantidades muy pequeñas pueden ser peligrosas. Una sobredosis es una emergencia médica que requiere atención inmediata.
- labios o uñas azulados (cianosis)
- piel fría y sudorosa
- confusión
- mareo o desmayo
- somnolencia extrema o coma
- presión arterial baja y respiración lenta
- habla arrastrada o dificultad para responder
- pulso débil
Si ves a alguien inconsciente o no responde, es crucial actuar de inmediato y, si es posible, permanecer con la persona hasta que llegue la ayuda. Administrar naloxona, cuando esté disponible, puede salvar vidas. Es útil informar a los servicios de emergencia sobre cualquier información relevante para facilitar la intervención rápida.
Síntomas de abstinencia
Si se usa correctamente, el médico ayudará a reducir la abstinencia mediante un plan de reducción gradual. La abstinencia de opioides suele ser desagradable y puede incluir síntomas similares a la gripe, diarrea, insomnio, cambios de humor y fuertes antojos. Aunque esta incomodidad puede provocar recaídas, entender lo que esperar ayuda a planificar la recuperación.
- dificultad para dormir
- ritmo cardíaco elevado y respiración más rápida
- dolor muscular y articular
- náuseas y vómitos
Cómo tratar el trastorno por uso de fentanilo
La recuperación suele requerir un enfoque multimodal que combine distintos componentes. A continuación se describen las opciones de tratamiento basadas en evidencia.
Terapia asistida por medicación (MAT)
En centros autorizados, existen tres enfoques farmacológicos recomendados para facilitar la retirada y reducir el riesgo de recaída:
- Methadone (Dolophine, Methadose)
- Buprenorphine/Naloxone (Suboxone, Subutex)
- Extensión de la acción de naltrexona (Vivitrol)
Estos medicamentos interactúan con los receptores opioides para disminuir los síntomas de abstinencia y reducir el deseo, permitiendo que la persona funcione y reduzca el consumo. Deben emplearse bajo prescripción médica y, a menudo, combinados con otras formas de tratamiento.
Tratamiento en régimen de internado
El tratamiento hospitalario o residencial ofrece un entorno seguro para abordar la dependencia de forma integral: medicación para la abstinencia y terapia individual y grupal para trabajar los aspectos conductuales y psicológicos.
Psicoterapia
La terapia puede ayudar a identificar las causas subyacentes del uso y a desarrollar estrategias de afrontamiento. Entre las opciones más habituales están:
- Terapia cognitivo-conductual (CBT): identifica y reestructura patrones de pensamiento que mantienen el consumo.
- Terapia conductual dialéctica (DBT): facilita el manejo de emociones difíciles y la aceptación realista de la situación.
Grupos de apoyo
Los grupos de apoyo aportan conexión con personas con experiencias similares y ofrecen un marco para compartir emociones, aprender y mantener la responsabilidad. Ejemplos de estos programas son grupos de Autoayuda y diferentes redes de apoyo para la recuperación.
La recuperación es posible y puede realizarse mediante un enfoque integral que combine tratamiento farmacológico, psicoterapia y redes de apoyo. Si tú o alguien cercano presenta signos de trastorno por uso de fentanilo, buscar ayuda profesional es un paso crucial hacia la mejora y la seguridad.
Vídeo sobre ¿Se puede volverse adicto al fentanilo?
Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.