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Síndrome de Asperger: Todo lo que necesitas saber

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El término síndrome de Asperger es una forma antigua de referirse a un espectro autista. Aunque ya no se usa como diagnóstico independiente, sigue creando identidad para muchas personas. En la clasificación actual, se integra dentro del trastorno del espectro autista (TEA) y su presencia refleja cambios recientes en criterios diagnósticos, basados en guías como el DSM-5 y la ICD-11. Aun así, la etiqueta persiste para algunos afectados.

Qué es el síndrome de Asperger

El TEA abarca un conjunto de diferencias sensoriales, sociales y de comunicación, y el autismo existe en un espectro con gran variedad de presentaciones. En el DSM-5 se describen tres niveles de apoyo, y Asperger habría caído dentro del Nivel 1, es decir, se requiere apoyo principalmente en la interacción social, sin que sea necesario un apoyo intenso para las actividades de la vida diaria. El rasgo distintivo de Asperger es que, pese a las dificultades sociales, las personas suelen tener habilidades intelectuales y verbales en línea con las de neurotípicos. El nombre rinde homenaje al médico austriaco Hans Asperger, quien describió por primera vez la condición en 1944.

Aspectos que distinguen Asperger de otros tipos de autismo

Las personas con Asperger suelen compartir ciertas similitudes con otras formas de TEA, pero se diferencian en el grado de diferencias y en sus habilidades cognitivas y lingüísticas. En general, pueden presentar un vocabulario amplio, patrones de habla formales y un conocimiento profundo de temáticas específicas, así como fortalezas en la memoria mecánica y la atención al detalle.

Síntomas y rasgos

Cada persona con Asperger experimenta el mundo de forma distinta. A la hora de diagnosticar, se contemplan las siguientes características compartidas:

  • Diferencias en las interacciones sociales: dificultad para entender señales sociales, lo que puede generar ansiedad y esfuerzos por entender las reglas sociales no explícitas.
  • Diferencias en la comunicación: interpretación de expresiones faciales, tono de voz y lenguaje corporal puede ser distinta; en algunos casos, el lenguaje puede aparecer formal o con poco inflexión vocal, con conversaciones que pueden parecer unilaterales o descentradas.
  • Patrones repetitivos de comportamientos, intereses y actividades: intereses intensos y muy concretos, a veces difíciles de interrumpir, con necesidad de rutinas fijas.
  • Movimientos y desarrollo motor: en ocasiones, desarrollo motor más lento o ejecución motora diferente, como coordinación viso‑manual o equilibrio, movimientos repetitivos o una marcha rígida.

Factores y posibles causas

No existe una causa única conocida para el TEA, incluido Asperger. Se contemplan varios factores que pueden influir:

  • Genéticos: ciertas variaciones genéticas pueden estar relacionadas con el TEA; tener un familiar cercano con TEA incrementa el riesgo, aunque no garantiza la presencia de la condición.
  • Factores físicos: diferencias estructurales o funcionales en determinadas áreas del cerebro han sido identificadas en estudios de neuroimagen.
  • Factores ambientales: algunas evidencias señalan posibles influencias de infecciones virales, complicaciones prenatales y exposición a contaminantes durante el desarrollo.

Terapia, manejo y apoyo

No existe una “cura” para el TEA ni Asperger, y muchas personas consideran que forman parte de su identidad. La intervención puede ayudar a reducir la ansiedad y el malestar que surgen en la vida diaria, y suele centrarse en aspectos como la socialización, la comunicación y el comportamiento. Las opciones pueden incluir:

  • terapia cognitivo‑conductual (TCC)
  • terapia de integración sensorial
  • entrenamiento en habilidades sociales
  • manejo de la ira
  • educación y entrenamiento para padres
  • terapia ocupacional
  • logopedia o terapia del lenguaje
  • clases de educación especial

Cómo obtener ayuda

Recibir un diagnóstico de TEA o Asperger suele aportar claridad y abrir puertas a servicios adecuados. Diversos profesionales de la salud pueden realizar la valoración, como psicólogos, psiquiatras y neurofisiológos. Un diagnóstico puede facilitar el acceso a apoyos en la escuela, en el empleo o en programas de vivienda y seguridad social.

Trabajadores sociales o psicólogos pueden acompañar en asesoría y derivaciones a intervenciones, atención psiquiátrica y programas de apoyo vocacional, residencial y social. Si tienes un hijo pequeño y te preocupa su desarrollo, habla con el pediatra o contacta con el programa de intervención temprana de tu estado a través de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

La Red de Asperger/Autismo (AANE) propone varios grupos de apoyo y sesiones comunitarias para adultos con TEA. Para más información y orientación, existen organizaciones de defensa que ofrecen recursos y apoyo para personas con TEA y sus familias:

  • Autistic Self Advocacy Network
  • Autistic Women & Nonbinary Network
  • Self Advocates Becoming Empowered

Vídeo sobre Síndrome de Asperger: Todo lo que necesitas saber

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.