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Síntomas del consumo de alcohol

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El trastorno por uso de alcohol (anteriormente denominado alcoholismo) se manifiesta de forma distinta en cada persona. En general implica la incapacidad de detener o controlar el consumo a pesar de los problemas que genera en la vida diaria, como en el trabajo, el hogar y las relaciones. Los síntomas pueden variar de leves a severos, y incluso los casos moderados pueden afectar significativamente la vida personal y profesional.

Causas y factores de riesgo

Patrones de consumo

Con el tiempo, el consumo excesivo de alcohol y las borracheras pueden aumentar las probabilidades de desarrollar un trastorno por uso de alcohol. Según el Instituto Nacional sobre el Abuso de Alcohol y Alcoholismo (NIAAA), el uso excesivo de alcohol se define como beber más de cuatro bebidas al día para los hombres o más de tres al día para las mujeres.

Uso temprano de alcohol

Bebers a una edad temprana puede aumentar el riesgo de desarrollar este trastorno en algunas personas. Experiencias traumáticas en la infancia, como negligencia o abuso, también pueden contribuir.

Acceso fácil al alcohol

La investigación sugiere que un fácil acceso a sustancias como el alcohol puede influir en la probabilidad de que los adolescentes consigan y consuman más alcohol. En un estudio de 2015, con más de 500.000 estudiantes de secundaria, más del 60% reportó disponer de fácil acceso al alcohol, independientemente de que vivieran en zonas urbanas o rurales.

Genética y antecedentes familiares

Hijos de un progenitor con trastorno por uso de alcohol pueden tener mayor probabilidad de desarrollarlo más adelante. Diversos genes influyen en esta predisposición, algunos afectando la forma en que el cuerpo descompone el alcohol. Sin embargo, la genética por sí sola no determina el trastorno; factores ambientales, estilo de vida y modelos a seguir también son importantes.

Historia de trastornos por uso de sustancias

El trastorno por uso de sustancias y el trastorno por uso de alcohol pueden compartir factores de riesgo. Un estudio de 2019 encontró que las personas con trastorno por uso de sustancias durante la adolescencia tardía tenían cuatro veces más probabilidades de desarrollar un trastorno por uso de alcohol en la adultez temprana.

Salud mental

Muchas condiciones de salud mental pueden coincidir con el trastorno por uso de alcohol, como ansiedad, depresión o trastorno de estrés postraumático (TEPT). La relación entre salud mental y consumo de alcohol es compleja: la sintomatología, la genética y la estructura cerebral pueden aumentar el riesgo, y algunas personas pueden automedicarse con alcohol. En el caso del trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH), el uso de alcohol puede intensificar la impulsividad y otros síntomas.

Signos y síntomas

Los signos pueden variar entre personas. Algunas señales físicas pueden incluir:

  • Pérdida de peso
  • ojos enrojecidos
  • cambios en la apariencia física
  • piel seca o cabello y uñas quebradizos
  • coloración amarillenta de ojos o piel (daño hepático)

El uso crónico y grave de alcohol puede asociarse a condiciones de salud serias, como:

  • enfermedades cardíacas
  • anemia
  • cirrosis hepática
  • convulsiones
  • hipertensión
  • daño nervioso
  • enfermedades infecciosas
  • pancreatitis

¿Cómo se diagnostica el trastorno por uso de alcohol?

Antes de 2013, este trastorno recibía también los nombres de “abuso de alcohol” y “dependencia del alcohol”. La edición más reciente del Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) unificó estos términos en un único diagnóstico: trastorno por uso de alcohol, con clasificaciones de leve, moderado y grave.

Según el NIAAA, si cumples dos de los siguientes criterios en el último año, podrías recibir un diagnóstico de trastorno por uso de alcohol:

  • Bebías a veces más de lo que pretendías o por más tiempo de lo que querías.
  • Has querido reducir o dejar de beber, o lo has intentado más de una vez, pero no has podido.
  • Pasas mucho tiempo bebiendo, o recuperándote de sus efectos.
  • Tienes una necesidad fuerte y persistente de beber.
  • Tu consumo ha afectado tu capacidad para cuidar tus responsabilidades en casa, en el trabajo o en la escuela.
  • Seguiste bebiendo a pesar de haber afectado tus relaciones.
  • Dejaste de realizar actividades que antes disfrutabas para poder beber.
  • Involucraste en actividades de alto riesgo durante o después de beber (conducir, usar maquinaria, caminar por zonas peligrosas, o tener relaciones sexuales sin protección).
  • Seguiste bebiendo a pesar de sentirte deprimido o ansioso, o de haber tenido pérdidas de memoria (blackouts).
  • Necesitas beber cada vez más para lograr el mismo efecto (tolerancia).
  • Experimentaste síntomas de abstinencia cuando dejó de hacer efecto el alcohol (dificultades para dormir, temblores, irritabilidad, ansiedad, depresión, inquietud, náuseas o sudoración); en ocasiones pueden aparecer alucinaciones.

El número de criterios que se cumplan determina la severidad: 2–3 criterios, leve; 4–5 criterios, moderado; 6 o más, grave. Si existe dependencia, detener repentinamente puede provocar efectos peligrosos como convulsiones; es recomendable consultar a un profesional para reducir gradualmente el consumo y evitar complicaciones.

El Cuestionario CAGE

Algunos profesionales de la salud utilizan este instrumento más antiguo para detectar posibles trastornos por uso de alcohol. Si respondes afirmativamente a dos o más preguntas, podría haber consumo excesivo o un trastorno por uso de alcohol:

  • C: ¿Alguna vez has sentido que deberías reducir tu consumo?
  • A: ¿La gente se ha molestado por criticar tu consumo?
  • G: ¿Alguna vez te has sentido mal o culpable por beber?
  • E: ¿Has bebido por la mañana para calmar los nervios o para aliviar la resaca (eye-opener)?

Cuándo buscar ayuda

Si tienes un trastorno por uso de alcohol, o crees que podrías tenerlo, pedir ayuda puede resultar difícil por diversas razones: negación, poco apoyo de familiares o amigos, o falta de comprensión sobre la condición. También puede influir el estigma social, que asocia el consumo con un defecto de carácter. Aun así, hay formas de obtener apoyo.

  • Considera hablar con un ser querido. Si te sientes cómodo, puedes abrirte a alguien de confianza sobre lo que estás viviendo.
  • Habla con un profesional de la salud mental o con atención primaria. Ellos pueden recomendar un tratamiento que se adapte a tu estilo de vida, si es necesario.
  • Considera unirte a un grupo de apoyo. Grupos como Alcoholics Anonymous (AA) y SMART Recovery ofrecen reuniones gratuitas o de bajo costo para compartir retos y apoyarse mutuamente.
  • Infórmate. Recursos como Rethinking Drinking y el NIAAA Alcohol Treatment Navigator pueden aportar más información y opciones.

Necesitas ayuda ahora?

Si necesitas ayuda de inmediato, puedes llamar a la línea de ayuda de la Substance Abuse and Mental Health Services Administration (SAMHSA) al 1-800-662-HELP (4357) para obtener ayuda confidencial y gratuita las 24 horas, los 7 días de la semana. Si tú o alguien que conoces está en crisis, llama al 911 o a los servicios de emergencia locales.

Próximos pasos

Si crees que tú o alguien que conoces tiene un trastorno por uso de alcohol, puedes encontrar ayuda y recursos. Si deseas saber más sobre el trastorno por uso de alcohol, las opciones de tratamiento y qué se considera una “bebida estándar” en Estados Unidos, puedes consultar el sitio NIAAA Rethinking Drinking. También está el NIAAA Alcohol Treatment Navigator para informarte sobre opciones de tratamiento y localizar servicios cercanos. Un profesional de la salud puede recomendar recursos y apoyo adecuados a tu situación.

Vídeo sobre Síntomas del consumo de alcohol

Bibliografía

Autor

Autor Isaac Andrade Isaac Andrade Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar. Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.