Sobriedad para un adicto al amor
La adicción al amor se clasifica como una adicción de proceso, distinta de las adicciones a sustancias. A diferencia de estas, la dependencia afectiva implica patrones que interfieren con el funcionamiento saludable en las relaciones. La recuperación requiere aprender qué es un amor saludable y entender la propia disfunción. Solo así se puede satisfacer la necesidad de conexión íntima sin caer en conductas obsesivas.
Qué es la adicción al amor
La adicción al amor es especialmente complicada porque, a diferencia de las adicciones a sustancias, necesitamos el afecto para funcionar como seres humanos sanos y felices. Las adicciones de proceso, que incluyen el juego, la alimentación compulsiva, las compras y las adicciones sexuales, suelen ser más difíciles de tratar. Para recuperarse, la persona adicta al amor debe aprender qué es un amor saludable y comprender su propia disfunción en torno al afecto, de modo que pueda satisfacer sus necesidades de conexión íntima sin recurrir a conductas obsesivas.
- Aprender qué es un amor saludable.
- Identificar su propio tipo de disfunción relacionado con la adicción al amor.
- Aprender a satisfacer las necesidades de conexión íntima sin conductas obsesivas.
Sobriedad en la adicción al amor
La sobriedad para una persona adicta al amor no es tan simple como dejar de beber o fumar. ¿Debe abandonar la relación? A veces vale la pena trabajar en la relación, especialmente si la pareja es estable y está haciendo su propio proceso. Por ello, no es una medida fiable por sí sola. Si se decide dejar, ¿cómo se mide la sobriedad? ¿Sin contacto? Tal vez hay aspectos logísticos que resolver o se comparte la custodia de los hijos. El mundo de las relaciones no es blanco y negro; incluso tras terminar una relación, es normal sentir el impulso de empezar otra. ¿Cómo saber, en una nueva relación, si se está repitiendo un patrón adictivo o si se está en sobriedad?
Con el tiempo en recuperación, la sobriedad se define a partir del comportamiento. No se está sobrio si se dan ciertos patrones. A continuación se describen señales típicas y una definición personal de sobriedad.
- No estoy sobrio si me obsesiono con los pensamientos, actitudes o conductas de otra persona.
- No estoy sobrio si me obsesiono con la forma en que los demás me perciben y ajusto mis actitudes, pensamientos y conductas para agradarles.
- No estoy sobrio si descuido mi autocuidado.
- No estoy sobrio si descuido mis límites.
- No estoy sobrio si me entrego a fantasías.
- No estoy sobrio si renuncio a la responsabilidad de mi propia felicidad, seguridad y otras necesidades.
- No estoy sobrio si me autojuzgo en exceso en lugar de construir mi autoestima.
- No estoy sobrio si tengo dificultad para aceptar la realidad.
Sobriedad para mí significa:
- Atender mis propios pensamientos, emociones y conductas.
- Prestar atención a lo que quiero y necesito.
- Cuidarme y definir límites saludables.
- Estar en contacto con el momento presente y con lo que siento.
- Aceptar la responsabilidad del 100% de mi propia felicidad, seguridad y otras necesidades, lo que implica saber pedir el apoyo adecuado.
- Reconocer y celebrar mis fortalezas, sin perder la humildad ante mis debilidades.
- Aceptar plenamente la realidad, incluso si no me gusta.
- Actuar desde el amor propio y el respeto hacia mí mismo en todo momento.
Hay días en que la sobriedad se ve amenazada. En esos momentos, recurro a las herramientas de mi programa: mantengo un diario, practico la meditación, leo algo inspirador, llamo o escribo a un compañero del programa, descanso lo necesario, como de forma saludable, hago yoga, salgo a caminar y hablo con mi niño interior herido. Hago lo que haga falta para volver a mi centro y mantener el equilibrio.
La sobriedad no fue fácil al principio. Tuve que atravesar la abstinencia y, como en cualquier adicción, hubo síntomas dolorosos y momentos en que pensé que no podría lograrlo. Con el tiempo, al trabajar la sobriedad, se volvió más manejable y descubrí que era más satisfactorio estar sobrio que mantener viejos hábitos. Esa convicción me ayuda a elegir conductas que sostienen la sobriedad, incluso ante tentaciones.
La sobriedad puede verse diferente para cada persona. Una guía útil es definir qué conductas y actitudes te ponen en riesgo y en qué situaciones estás dispuesto a abandonar tus propios límites. En el fondo, las adicciones implican abandonar a uno mismo; una característica clave de la sobriedad es volver a estar contigo mismo, incluso cuando la experiencia resulte incómoda al principio.
El camino de la recuperación es único para cada persona, pero el objetivo central es aprender a amar de forma saludable, cuidar de uno mismo y construir relaciones basadas en el respeto y la realidad.
Vídeo sobre Sobriedad para un adicto al amor
Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.