¿Son las obsesiones un síntoma de salud mental?
La mayoría de las personas experimenta pensamientos intrusivos de forma ocasional, pero los pensamientos obsesivos son más intensos y persistentes. Pueden generar un gran malestar y afectar varios aspectos de la vida. Este artículo explica qué es el pensamiento obsesivo, cómo se distingue de los pensamientos intrusivos, qué condiciones pueden acompañarlo y qué enfoques terapéuticos y estrategias de autocuidado pueden ayudar a gestionarlo.
¿Qué es el pensamiento obsesivo?
La mayoría de las personas tiene pensamientos intrusivos o no deseados de forma ocasional. No todos son obsesivos. Los pensamientos obsesivos son un síntoma del trastorno obsesivo-compulsivo (TOC): son ideas, fantasías o impulsos que suelen ser no deseados y altamente angustiantes. A menudo se acompañan de rituales compulsivos que buscan disminuir esa angustia.
Pensamientos intrusivos vs obsesivos
Los pensamientos intrusivos son comunes y, en muchas circunstancias, naturales y esperados. Pueden ser recuerdos que aparecen de golpe o canciones que se quedan en la cabeza. Tras una ruptura, por ejemplo, es natural tener pensamientos intrusivos persistentes sobre la ex pareja. Estos pueden afectar el ánimo y el comportamiento, pero con el tiempo suelen disminuir. Puedes evitar estos pensamientos si te concentras en una tarea o te distraes con amigos y familia.
“Todos tenemos pensamientos desagradables que aparecen de vez en cuando”, afirma la Dra. Melissa Shepard, psiquiatra en Baltimore, Estados Unidos. Sin embargo, para algunas personas, los pensamientos intrusivos se vuelven persistentes, generan un malestar significativo y no se eliminan fácilmente. Por ejemplo, pensar constantemente en dañar a la ex pareja o a su nueva pareja, temer avergonzarte o cruzarte con ellos, puede dificultar dormir o realizar tareas diarias.
Los pensamientos obsesivos pueden empezar como intrusivos, pero son más intensos, frecuentes y angustiantes. A veces se parecen a la rumiación, un rasgo común en quienes viven con ansiedad, pero la rumiación se centra en el pasado, mientras que el pensamiento obsesivo puede generar miedo sobre posibles futuros.
Tipos de pensamientos obsesivos
Las obsesiones suelen centrarse en temas como:
- miedo a contaminarse con gérmenes
- causar un accidente
- hacer algo embarazoso
- olvidar algo importante
- perder un objeto
- que a las personas que amas les ocurra algo malo
- objetos fuera de orden o poco simétricos
Para algunas personas, las obsesiones pueden ir asociadas a la acción, una distortion cognitiva conocida como fusión pensamiento-acción. En otras palabras, para algunas personas con TOC, una obsesión puede parecer un hecho real o la causa de ese hecho.
¿Cómo es vivir con pensamientos obsesivos?
Los pensamientos obsesivos existen en un continuo. La experiencia de cada persona es diferente. “Pueden ir desde una molestia leve hasta algo que consume por completo”, señala la Dra. Jaclyn Bauer, psicóloga clínica en California. Aunque la gente puede intentar razonar o distraerse, estas ideas no suelen desaparecer rápidamente. Pueden afectar el bienestar general y dificultar disfrutar de actividades, el trabajo o las relaciones.
- ansiedad
- incapacidad para actuar
- depresión
- agotamiento
- sensación de no poder salir de casa
- dificultad para ir al trabajo o a la escuela
- aislamiento de amigos y familia
- dificultad para concentrarse
- retrasos en tareas
El vínculo entre la mente y el cuerpo significa que las condiciones de salud mental pueden también afectar la salud física, como hipertensión, dolores de cabeza, problemas digestivos, dolores musculares, dolor crónico y mayor riesgo de infecciones, añade la Dra. Shepard.
¿Qué otros trastornos pueden acompañar a los pensamientos obsesivos?
Además del TOC, estos pensamientos pueden aparecer en otros trastornos como el trastorno de estrés postraumático (TEPT), la depresión posparto y los trastornos de la alimentación. Consultar con un profesional de salud mental puede ayudar a evaluar los síntomas y establecer un diagnóstico y un plan de tratamiento.
¿Se pueden detener los pensamientos obsesivos?
Los pensamientos obsesivos son manejables, especialmente si se aborda la condición subyacente que los provoca. Puede ser difícil detenerlos por completo, pero un plan de tratamiento eficaz y estrategias de afrontamiento pueden reducir su impacto en la vida diaria.
Tratamientos profesionales
Terapia de exposición
Una forma eficaz de tratar los pensamientos obsesivos y otros síntomas del TOC es la terapia de exposición, que implica: aprender habilidades de afrontamiento, aumentar la tolerancia a la angustia y exponer gradualmente al desencadenante. Aunque es desafiante, exponerse a los miedos entrena al cerebro para dejar de obsesionarse.
Terapia cognitivo-conductual basada en la atención plena (MBCT)
Para quienes viven con TOC, la terapia cognitivo-conductual basada en la atención plena (MBCT) puede ser una opción complementaria eficaz a la exposición y a la medicación, según un estudio de 2018 con 125 personas con TOC.
Apoyo entre pares y grupos de apoyo
Un sentido de comunidad puede ayudar a afrontar los pensamientos obsesivos y otros síntomas. Puedes buscar grupos de apoyo locales a través de organizaciones dedicadas al TOC u otros recursos de salud mental.
Medicación
Los fármacos ISRS se usan con frecuencia para tratar los síntomas del TOC. El medicamento específico puede variar según lo que evalúe un profesional de salud acerca de tus síntomas y necesidades.
Estrategias de autocuidado para manejar pensamientos obsesivos
Identificar los pensamientos
Puede ser útil distinguir entre tus pensamientos habituales y las obsesiones mediante una práctica de meditación o un registro de pensamientos. Estas técnicas pueden ayudarte a identificar desencadenantes.
Contrarrestar los pensamientos
“Una vez identificada la obsesión, rebatirla”, dice Bauer. “Usa tu voz racional y dile a la voz obsesiva que se detenga. Explica que tu amigo está ocupado y te contestará cuando pueda; ya has lavado las manos; o la puerta está cerrada.” Reconoce que estos pensamientos no son útiles ni precisos. Estás en control de tus decisiones y comportamientos. Si te resulta difícil, recuerda que es un síntoma y no es tu culpa. Estás haciendo lo mejor que puedes para contrarrestarlos.
Sentir con los pensamientos
Si convives con pensamientos obsesivos, puede resultar tentador empujarlos constantemente. Pero a veces esa reacción empeora las cosas. “Relájate ante el rompecabezas para que se disipe”, dice la Dra. Shepard. Permitirlos sin juicio puede ayudar a que se disipen.
Escribir un diario
Escribir puede proporcionar alivio emocional y ayudarte a aceptar los pensamientos que experimentas.
Actividades calmantes
“Cuanta más ansiedad sentimos, más se infiltran estos pensamientos”, señala Bauer. Identificar desencadenantes de la ansiedad y aprender a disminuirla es clave. Actividades que pueden ayudar: hacer ejercicio, respiración profunda, meditación diaria, oración, relajación muscular progresiva y yoga.
Cómo avanzar
Si experimentas pensamientos obsesivos, es natural que afecten el estado de ánimo y el comportamiento. Si convives con TOC, las obsesiones pueden presentarse a diario. Sin embargo, es posible gestionarlas y hay ayuda disponible. Considera consultar a un profesional de la salud mental para explorar diagnóstico y opciones terapéuticas. No estás solo; compartir experiencias puede reducir el sentimiento de aislamiento.
Vídeo sobre ¿Son las obsesiones un síntoma de salud mental?
Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.