¿Son los teléfonos móviles nuestra conexión con el resto del mundo?
Nuestros teléfonos registraron de forma detallada nuestra experiencia en cuarentena: nuestras vivencias y, en cierto modo, nuestra historia. Fue nuestro lazo con el mundo exterior. ¿Cómo desvincularnos? Buscamos compartir ideas basadas en experiencias diversas, sin estigmas ni vergüenza. Esta reflexión ofrece una voz poderosa para comprender y afrontar nuestra relación con la tecnología.
Por qué nos apegamos a los teléfonos
Nos hacen felices
Los teléfonos pueden funcionar como un objeto compensatorio ante la ausencia de seres queridos. Al activar la dopamina y la oxitocina durante momentos de placer, se genera una sensación de apego similar a la de un objeto de consuelo.
Son extremadamente prácticos
El tamaño y la comodidad de los smartphones permiten llevarlos a casi cualquier lugar; todo está disponible al alcance de la mano con un par de toques.
Son adictivos
Las apps y las plataformas están diseñadas para fomentar conductas compulsivas y para garantizar usuarios recurrentes. Las redes sociales nos recompensan con me gusta y comentarios, mientras que los juegos utilizan colores brillantes y recompensas para mantenernos enganchados.
Cómo la pandemia fortaleció nuestro apego
En plena pandemia de 2020, mi pareja y yo decidimos escapar al bosque para salir del confinamiento. Nuestra cabaña tenía una caja de seguridad para los teléfonos; sin embargo, desde el primer momento, mi pareja se negó a guardarlo: “Lo necesito”, dijo, “no es una escapada para mí sin mis juegos y sin saber qué pasa en el mundo”.
Este relato resume un fenómeno general: las pantallas se volvieron nuestra ancla para mantenernos conectados y obtener distracción, consuelo y control emocional durante la incertidumbre.
- Una encuesta de mayo de 2020 de Twigby indicó que el 39% de los participantes dependían más de sus teléfonos debido al distanciamiento social.
- El uso diario de Twitter aumentó un 24% y Facebook un 27%.
- Entre 2019 y 2020, el tiempo frente a las pantallas aumentó un 55%, y el adulto promedio pasó 4 h 45 min al día frente al teléfono en 2020.
- Con el teletrabajo generalizado, las comunicaciones laborales y personales se apoyaron cada vez más en el teléfono, creando una conexión continua con el mundo exterior.
- Una encuesta de Deloitte halló que los usuarios de smartphones eran más propensos a usar sus teléfonos para pagar en tiendas, pedir comida y comestibles online para entrega, pedir artículos para recogida y comprar a través de redes sociales durante la pandemia.
- Verizon informó un incremento del 75% en el tráfico de juegos y T-Mobile un aumento del 45%.
- La pandemia también redujo el estigma asociado a estar pegados al teléfono en el trabajo, ya que todos se encontraban en la misma situación.
¿Todo este tiempo frente a la pantalla nos está haciendo daño?
Por supuesto, los teléfonos no son intrínsecamente negativos: la conexión social que facilitaron ayudó a mitigar la soledad durante el confinamiento. Pero su uso excesivo también tiene efectos adversos.
Impactos físicos y psicológicos
- El uso excesivo puede provocar dolor en cuello, espalda, dedos y hombros, además de efectos psicológicos.
- La revisión constante de notificaciones favorece un patrón de “búsqueda de seguridad”, asociado a soledad, baja autoestima, depresión y ansiedad.
- Excederse con redes sociales se ha vinculado a depresión, ansiedad, baja autoestima y ansiedad social. La “positividad tóxica” fue especialmente visible durante la pandemia.
- El “doomscrolling” mantiene a muchas personas en un estado de ansiedad y activación excesiva.
Sueño y hábitos
Un uso prolongado puede alterar el sueño, reduciendo el sueño REM y el sueño de ondas lentas, y puede favorecer conductas adictivas a Internet o a los juegos.
Trabajo y relaciones
Una encuesta nacional indicó que casi 1 de cada 3 encuestados percibió que el tiempo de pantalla se convirtió en un problema para su trabajo o su vida personal durante la pandemia. La infidelidad online provocada por el aislamiento también fue un tema. Las actividades que antes ayudaban a distraer de una relación insatisfecha —horas extra en la oficina, entrenamientos, quedadas con amigos— no siempre eran posibles, reduciendo el espacio personal y, para algunas personas, afectando la satisfacción de necesidades emocionales. Los teléfonos se convirtieron en una vía privada para conectarse con otros, tanto en formas saludables como no tan saludables, incluida la ciberinfidelidad.
¿Estos cambios son permanentes?
No necesariamente. Aunque un 70% de los encuestados dice pasar más tiempo del deseado frente al teléfono cada día, solo un 34% estaba tomando medidas activas para reducirlo.
Consejos para reducir el uso del teléfono
Si te preocupa que tu teléfono afecte tu salud mental, tu relación o tu trabajo, puedes tomar medidas para reducir la dependencia. Algunas estrategias:
- Rastrea tu uso. Muchas marcas de teléfonos permiten medir el tiempo semanal de pantalla, lo que te ayuda a monitorizar tu comportamiento y a detectar si hay un problema real.
- Elimina las apps a las que sientas adicción.
- Apaga tu teléfono, déjalo en otra habitación o activa el modo de concentración cuando necesites concentrarte.
- Considera dejar el teléfono fuera de la habitación si tienes problemas en la relación.
- Practica una actividad de atención plena para anclarte en el presente.
- Programa citas sin dispositivos con tu pareja.
- Considera ayuda profesional para identificar y mejorar conductas poco útiles.
¿Y ahora qué?
La pandemia nos obligó a permanecer en casa durante más de un año y medio, y la interacción cara a cara quedó reducida. El tiempo frente a las pantallas se normalizó en el teletrabajo y la estigmatización de usar el teléfono desapareció porque todos estaban en la misma situación. A medida que nos acercamos a las fiestas y la población está más vacunada, no es necesario depender tanto de los dispositivos para la interacción social y la cercanía. Si te preocupa tu hábito durante la cuarentena, puedes empezar hoy a cambiar tu relación con el teléfono.
Vídeo sobre ¿Son los teléfonos móviles nuestra conexión con el resto del mundo?
Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.