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Terapia somática: cómo funciona, sus usos, tipos y técnicas.

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La somática no es solo un fenómeno mental: el cuerpo también guarda recuerdos de traumas que pueden permanecer almacenados y afectar nuestra salud. La terapia somática propone liberar esas memorias atrapadas mediante técnicas que trabajan la conexión entre mente y cuerpo, buscando un restablecimiento integral y una mejor regulación emocional y física.

¿Qué es la terapia somática?

La terapia somática es un término paraguas para terapias que se centran en la conexión mente-cuerpo. El término “somático” significa “relativo al cuerpo”. Mediante técnicas especiales, un terapeuta somático puede ayudar a liberar traumas contenidamente reprimidos que quedan “atrapados” en el cuerpo. Aunque tratar la relación mente–cuerpo es un concepto relativamente nuevo en la medicina occidental, este enfoque ha sido reconocido desde hace mucho tiempo en la medicina y filosofías orientales.

La terapia somática se apoya en la psicología somática, un enfoque orientado al cuerpo. Las terapias somáticas trabajan abordando el bucle de retroalimentación continuo entre la mente y el cuerpo.

La terapia somática se diferencia de la psicoterapia convencional (terapia basada en el habla). En la psicoterapia habitual, el/la profesional se centra solo en la mente. En la terapia somática, el cuerpo es el punto fundamental para la curación. Los terapeutas creen que emociones negativas, como las vivencias traumáticas, pueden permanecer bloqueadas dentro del cuerpo. Si no se liberan a tiempo, estas emociones pueden convertirse en trastornos psicológicos o en problemas físicos, como dolor de cuello o espalda. El dolor crónico es muy común entre quienes han sido diagnosticados con trastorno de estrés postraumático (TEPT).

Cómo funciona la terapia somática

Los practicantes de la terapia somática ven la mente y el cuerpo como dos aspectos intrínsecamente conectados. Creen que el trauma y otras emociones negativas crónicas pueden quedar atrapados en nuestros cuerpos y afectar aún más la salud mental. La terapia somática busca ayudar a sanar a nivel celular. Después de un evento traumático, el sistema nervioso puede quedar en modo de supervivencia. Hormonas del estrés como el cortisol se liberan de forma continua, aumentando la glucosa en sangre y la presión arterial, y debilitando el sistema inmunitario. Bajo estrés constante, pueden aparecer síntomas físicos.

algunas experiencias negativas pueden generar creencias profundamente enraizadas a las que la mente consciente no accede, como pensamientos del tipo “soy una persona mala” o “nunca tendré éxito”. Estas emociones no solo se quedan en el cuerpo; suelen hacerse presentes con frecuencia. Las personas que han vivido traumas pueden ver reactivados sus síntomas ante nuevas experiencias estresantes, lo que puede hacerles sentir traumatizadas una y otra vez.

La investigación sobre las terapias somáticas es muy prometedora. En un estudio, personas con TEPT que participaron en una modalidad llamada “experiencia somática” mostraron mejoras significativas en los síntomas de TEPT y depresión. La teoría detrás de la experiencia somática sostiene que los síntomas de TEPT son una expresión de la activación del estrés. A diferencia de la exposición terapéutica, la experiencia somática no suele requerir una narración completa del trauma; el/la paciente piensa en recuerdos que disparan la tensión y aprende a disminuir la activación a través de la conciencia corporal y diversas técnicas.

Varios estudios destacan los efectos positivos de una modalidad llamada EMDR. En esta terapia, el/la cliente recuerda experiencias traumáticas mientras realiza movimientos oculares de izquierda a derecha. También puede emplearse como enfoque de alivio de molestias físicas. Una revisión de 2014 encontró que 24 estudios apoyan la eficacia de la EMDR en el tratamiento de traumas emocionales y otras experiencias negativas; siete de cada diez estudios muestran que la EMDR produce efectos positivos más rápidamente que la terapia cognitivo-conductual centrada en el trauma.

Técnicas de la terapia somática

Un terapeuta somático puede utilizar varias técnicas para ayudar a liberar el trauma o las emociones negativas del cuerpo. Algunas de las más comunes son:

  • Conciencia corporal. Uno de los primeros pasos para aprender a liberar la tensión del cuerpo. El/la paciente aprende a reconocer e identificar zonas de tensión y a acompañarlas con pensamientos y sensaciones calmantes.
  • Anclaje (grounding). Conectar profundamente con el cuerpo y con la tierra: sentir los pies en el suelo y calmar el sistema nervioso.
  • Pendulación. El/la terapeuta guía desde un estado de relajación hacia uno que se asemeja a la experiencia traumática, repitiéndolo varias veces para liberar energía contenida. Durante la liberación pueden aparecer incomodidad o ansiedad. Se regresa, poco a poco, a un estado de relajación, y con el tiempo se aprende a alcanzarlo de forma autónoma.
  • Titración. Guiar a través de una memoria traumática observando cambios en el cuerpo a medida que se describe la memoria. Si aparecen sensaciones físicas, el terapeuta ayuda a abordarlas en el momento.
  • Secuenciación. Prestar atención al orden en que las sensaciones de tensión abandonan el cuerpo. Por ejemplo, primero una tensión en el pecho, luego en la garganta, y después temblor.
  • Recursos. Recordar recursos en la vida que producen sensación de seguridad, como relaciones, fortalezas personales o un lugar favorito. Evocar esas sensaciones positivas y anclarlas para sostener el estado emocional.

¿Qué trata la terapia somática?

La terapia somática puede tratar cualquier emoción negativa profundamente arraigada almacenada en el cuerpo. Aunque esto suele deberse a trauma, la terapia también puede ayudar a personas con:

  • duelo
  • ira
  • ansiedad
  • depresión
  • confianza
  • intimidad
  • inseguridad

Tipos de terapia somática

A continuación se presentan algunas de las formas más habituales de terapia somática:

Experiencia Somática

La experiencia somática se centra en las reacciones del cuerpo ante el trauma. Algunos terapeutas pueden pedirte que hables de las experiencias traumáticas, mientras que otros te invitarán a describir las sensaciones físicas que experimentaste durante el hecho. Se puede guiar al/la paciente a mover el cuerpo de forma que se activen emociones negativas y, con el tiempo, aprender a liberar la energía acumulada de forma segura y gradual.

EMDR

En la terapia EMDR, el/la cliente recuerda experiencias traumáticas en ráfagas cortas mientras se enfoca en un estímulo externo —normalmente movimientos oculares de ida y vuelta—. También se puede trabajar con otros focos como toques en las manos o sonidos específicos.

Hakomi

Hakomi es un tipo de terapia somática centrada en la atención plena: la capacidad de notar el momento presente sin juicio. Primero, el/la profesional crea un ambiente de aceptación suave y ayuda al/la paciente a identificar indicadores corporales de creencias inconscientes. El paciente accede rápidamente a material inconsciente y colabora con el/la terapeuta para liberarlo de forma segura.

Psicoterapia Sensorimotora

La psicoterapia sensorimotora combina principios de psicoterapia, terapia somática, teoría del apego y neurociencia, así como técnicas del método Hakomi. Esta terapia ayuda al/la paciente a revivir con seguridad un evento traumático y luego a completar acciones pendientes (como no haber podido defenderse durante el ataque), con el fin de lograr una sensación de finalización y cierre.

Terapia Neurosomática

La terapia neurosomática asiste a quienes presentan síntomas más cercanos al extremo físico del continuum mente-cuerpo. Identifica las fuentes ocultas de tensión y dolor en el sistema nervioso, esqueleto y tejidos blandos. Las técnicas principales incluyen masaje, trabajo de postura y ejercicios para corregir desbalances.

Si crees que la terapia somática podría ayudarte, consulta a un profesional de la salud mental con formación específica en estas técnicas.

Vídeo sobre Terapia somática: cómo funciona, sus usos, tipos y técnicas.

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.