Todo sobre el trastorno de identidad disociativo
El trastorno de identidad disociativa (TID) es una condición real que puede no ser tan rara como parece. Las personas con TID experimentan cambios entre dos o más estados de identidad. Aunque se conocía como 'personalidad múltiple', se trata de un trastorno disociativo, no de la personalidad. A continuación se exponen mitos, criterios diagnósticos y opciones de tratamiento, con un enfoque claro y empático.
Mitos sobre el trastorno de identidad disociativa
- Mito: el TID no es real.
- Mito: el TID es poco frecuente y muchas personas fingen la condición.
- Mito: al menos una identidad alternativa es violenta.
- Mito: el TID es solo una forma severa de trastorno límite de la personalidad.
- Mito: la condición no puede ser diagnosticada o tratada con facilidad.
¿Qué es el trastorno de identidad disociativa?
Según el DSM-5, el TID se clasifica como un trastorno disociativo. Los trastornos disociativos suelen desarrollarse tras experiencias de trauma y pueden implicar: interrupciones en la memoria, la identidad y la percepción; desconexión emocional y desapego; y desconexión de la realidad y del entorno.
Casi todas las personas disocian ocasionalmente, por ejemplo al soñar despierto o al desconectarse al conducir. En el TID, la disociación es persistente, causa malestar y puede dificultar el funcionamiento diario.
¿Por qué ocurre la disociación?
Los expertos creen que la disociación puede ser un mecanismo para sobrellevar eventos profundamente angustiosos o abrumadores, como el abuso o el abandono. En términos simples, afrontar lo que sucede duele tanto que el cerebro busca una forma de protección. Una de estas vías es separar emocional y mentalmente la memoria y la experiencia, a veces creando identidades diferentes.
Síntomas del trastorno de identidad disociativa
Además de la presencia de identidades alternas, el TID implica otros síntomas. No todas las personas con TID presentan los mismos síntomas o con la misma intensidad. Entre los principales se encuentran:
- Amnesia disociativa, o dificultad para recordar información personal o hechos de la vida.
- Estados de fuga disociativa, cuando se viaja o se vaga sin recordar qué ocurrió.
- Espacios en la memoria, incluyendo la imposibilidad de recordar eventos importantes de la infancia o de la vida adulta.
- Pérdidas súbitas de recuerdos recientes o de habilidades diarias, como escribir o hacer café.
- Sensación de despersonalización, como si se observara desde fuera.
- Sensación de que el cuerpo toma tamaños o formas distintas.
- Memorias vagas o oníricas de experiencias que parecen ajenas.
- Cambios notorios en el habla, el comportamiento y las preferencias personales.
Identidades borrosas
Según relatos de personas con TID, a veces no ocurren cambios de identidad completamente distintos. En su lugar, pueden coexistir identidades borrosas o varias identidades. Estas voces pueden hablar a la vez dentro de la cabeza y discutir la mejor forma de afrontar una situación, como si estas identidades lucharan por el control.
¿Qué se siente con identidades borrosas?
Durante una discusión con tu pareja, una identidad podría evitar el conflicto pidiendo dejar el tema; otra podría querer enfrentarlo y expresar lo que siente; otra podría culpar o disculparse; otra podría decir cosas duras o simplemente llorar y no decir nada. Estas experiencias pueden resultar confusas y abrumadoras.
Otros signos que podrían aparecer
- Encontrar unas gafas en la bolsa que nunca has usado.
- Alguien cercano comentando que oíó hablar en otro idioma del que no tienes recuerdo de saber.
- Despertar con comida comprada que no recuerdas haber comprado o ver ropa distinta a la habitual.
- Notas o papeles con escritura que no reconoces como propia.
Criterios diagnósticos
No existe una prueba única para identificar el TID; solo un profesional de la salud mental capacitado puede realizar un diagnóstico preciso. En general, se siguen criterios del DSM-5, como:
- Cambios o interrupciones en la identidad o el sentido de uno mismo, con al menos dos estados de personalidad distintos.
- Episodios repetidos de amnesia, lagunas en la memoria o dificultad para recordar detalles personales o eventos de la vida.
- Malestar emocional persistente relacionado con estos síntomas.
Antes de diagnosticar DID, se descartan otras condiciones médicas y mentales, incluido el consumo de sustancias, trastornos convulsivos y psicosis. En niños y adultos, se evalúa cuidadosamente la presencia de fantasías o juegos imaginarios para asegurar un diagnóstico adecuado.
Rompiendo mitos y estigmas
Las representaciones mediáticas han acercado el TID al público, pero no siempre con precisión. Aunque el TID suele guardar relación con traumas de la infancia, no implica posesión ni violencia automática. Aclaramos algunos mitos comunes:
- Comportamientos violentos: no hay evidencia de que las personas con TID sean más propensas a comportamientos violentos que la población general. El riesgo suele estar más relacionado con la autolesión o la depresión. Si hay ideas de autolesión, busca ayuda de inmediato.
- Identidades opuestas: los cambios de identidad no siempre son drásticos; a veces son sutiles y difíciles de detectar.
- Falta de realismo: el TID no es tan raro como se piensa; la prevalencia estimada oscila alrededor de 1,1 % a 1,5 % de la población general.
- No es posesión: el TID no debe confundirse con creencias de posesión asociadas a creencias culturales o espirituales. Se evalúa en un marco clínico cuando hay malestar y deterioro.
¿Es lo mismo que las “personalidades múltiples”?
La mayoría de los expertos coincide en que el término “persona(s) múltiples” es histórico. El DSM-5 cambió el nombre a trastorno de identidad disociativa para reflejar que no se trata de personalidades separadas, sino de identidades distintas que emergen desde el yo central. Las identidades alternas pueden tener nombres, rasgos y historias propias, pero siguen formando parte de una misma persona.
¿Es lo mismo que la esquizofrenia?
Las alucinaciones auditivas pueden acompañar a la esquizofrenia, pero el DID y la esquizofrenia son condiciones distintas con tratamientos diferentes. La esquizofrenia suele ir acompañada de delirios, lenguaje desorganizado y aislamiento social. Un diagnóstico incorrecto puede llevar a tratamientos inadecuados que no abordan el DID.
¿Es lo mismo que el trastorno de despersonalización-desrealización?
El trastorno de despersonalización-desrealización implica episodios de desconexión de la experiencia, pero no incluye amnesia extensa ni identidades múltiples. En el DID, hay estados de identidad distintos y pérdidas de memoria significativas que no ocurren en el trastorno de despersonalización-desrealización.
¿Se puede curar el trastorno de identidad disociativa?
No existe una cura definitiva para el TID, pero el tratamiento puede mejorar los síntomas y ayudar a recuperar el control de la vida y del sentido del yo. Un terapeuta entrenado que reconozca y apoye todas las identidades puede ayudar a gestionar el malestar sin cambiar de identidad de forma abrupta. Otros objetivos pueden incluir identificar fuentes del trauma, reformular distorsiones cognitivas, tratar síntomas comórbidos e integrar identidades alternas.
Enfoques de tratamiento y manejo
- Terapia cognitivo-conductual
- Terapia dialéctica conductual
- Desensibilización y reprocesamiento por movimientos oculares (EMDR)
La medicación no alivia directamente los síntomas del TID, pero puede ayudar a controlar la ansiedad o la depresión cuando dificultan el progreso terapéutico.
Qué hay que recordar
El TID puede desarrollarse como un mecanismo de afrontamiento ante el trauma. Es una condición real que causa malestar real. Si tú o alguien cercano presenta cambios de identidad, amnesia disociativa u otros síntomas, trabajar con un profesional de la salud mental puede marcar una diferencia. No estás solo; con tratamiento adecuado, la calidad de vida puede mejorar.
Vídeo sobre Todo sobre el trastorno de identidad disociativo
Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.