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Trastorno bipolar y baja motivación: causas y consejos para hacerle frente

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El trastorno bipolar es un trastorno del estado de ánimo que provoca cambios marcados de energía y motivación, entre periodos de manía o hipomanía y depresión. Durante una etapa maníaca, la energía y la impulsividad pueden aumentar sin importar las consecuencias, mientras que en la depresión la energía y el interés se reducen. Este artículo explora cómo estos altibajos afectan la motivación y qué hacer para gestionarlos.

Bipolaridad y motivación

Como otras condiciones de salud mental, el trastorno bipolar puede afectar significativamente la motivación. Episodios maníacos y depresivos pueden disminuirla, aunque de maneras distintas. Según investigaciones, las personas con este trastorno presentan niveles de motivación menores, especialmente en el entorno laboral. Entender la motivación desde una perspectiva neuropsicológica ayuda a comprender estos altibajos y las rutas para gestionarlos. Desde una perspectiva neuropsicológica, la motivación conductual surge de nuestro impulso para acercarnos a estímulos recompensantes y evitar estímulos aversivos. Investigaciones de 2012 señalan que las personas con trastorno bipolar pueden presentar un sistema de activación conductual hipersensible, lo que genera demasiada motivación para actividades placenteras en la manía y muy poca durante la depresión.

Motivación y manía

Durante episodios maníacos, puede resultar difícil mantener la motivación para tareas que no son “divertidas” o estimulantes. Se buscan conductas de recompensa inmediata pese a las consecuencias negativas. En otras palabras, durante la manía, la motivación se orienta al placer a cualquier costo. Por ejemplo, alguien podría abandonar su trabajo para irse de vacaciones de último minuto, buscando esa recompensa sin considerar el coste. las personas con trastorno bipolar tienden a fijar metas muy altas o inalcanzables durante la manía, lo que puede hacerles verse excesivamente investidos en lograrlas y depender en exceso de su autoconcepto en función de alcanzarlas.

Motivación y depresión

La depresión presenta el lado opuesto del mismo problema. Las personas en episodios depresivos suelen estar menos motivadas y pueden experimentar anhedonia, la incapacidad de sentir placer. Investigaciones indican que quienes padecen trastorno bipolar y depresión son menos propensos a invertir esfuerzo por recompensas que aquellas personas sin depresión. En estos casos, ninguna ganancia parece suficientemente valiosa para merecer el esfuerzo.

¿Puede la medicación afectar la motivación?

Existen enfoques eficaces para tratar el trastorno bipolar. Por lo general, la primera línea es una combinación de medicación estabilizadora del ánimo y terapia. Entre los fármacos más comunes se encuentran:

  • Litio
  • Anticonvulsivantes como Depakote (divalproato de sodio) o Lamictal (lamotrigina)
  • Antipsicóticos como Seroquel (quetiapina) o Abilify (aripiprazol)

Estos medicamentos pueden ocasionar efectos secundarios como somnolencia o fatiga. Sin embargo, la finalidad es que la medicación ayude a controlar los síntomas, incluida la variabilidad de la motivación. Encontrar la dosis y el fármaco adecuados puede requerir tiempo y seguimiento con el equipo médico; si sientes que la medicación reduce aún más tu motivación, consulta a tu psiquiatra.

Consejos para aumentar la motivación

Si tienes trastorno bipolar y te cuesta mantener la motivación, es clave trabajar para estabilizarla de forma sostenida a lo largo de los cambios de ánimo. Aquí tienes estrategias prácticas que pueden ayudar, sin sustituir tratamiento profesional:

  • Establece metas realistas: las metas extremadamente altas pueden generar obsesión. Empieza con objetivos más pequeños y alcanzables; así tu autoimagen mejora y la motivación se mantiene con menos oscilaciones.
  • Haz ejercicio: la actividad física aporta beneficios para la salud mental y libera endorfinas que aumentan la energía para completar tareas. Puede ser particularmente útil en la depresión, aunque conviene no sobrecargar durante la manía.
  • Enfócate en la visión a largo plazo: describe con claridad la vida y el futuro que deseas. Considera un tablero de visión para recordar tus metas ambiciosas y servir de guía durante tareas diarias.
  • Busca apoyo para el trastorno bipolar: tratar el trastorno de forma adecuada ayuda a la motivación. El apoyo profesional y las redes de acompañamiento pueden marcar una diferencia en la constancia diaria.

Resumen

El trastorno bipolar puede provocar fluctuaciones importantes de la motivación, con menor iniciativa en la depresión y mayor impulsividad en la manía. Establecer metas realistas, mantener una visión a largo plazo y recibir tratamiento adecuado puede ayudar a gestionar estas oscilaciones y favorecer una motivación más estable a lo largo del tiempo.

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Bibliografía

Autor

Autor Isaac Andrade Isaac Andrade Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar. Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.