Trastorno por juego: síntomas, causas y tratamientos
Jugar videojuegos puede ser un pasatiempo inmersivo y gratificante. Sin embargo, cuando el juego interfiere de forma negativa en la vida cotidiana, podría tratarse de un trastorno por juego en internet. En este artículo se exponen sus signos, lo que sabemos sobre su existencia y posibles vías de apoyo, sin convertirlo en un diagnóstico definitivo.
Qué es el trastorno de juego en internet
El trastorno de juego en internet (IGD) es una condición de salud mental caracterizada por un juego compulsivo que interfiere significativamente con el funcionamiento en ámbitos importantes como el estudio, el trabajo o la vida personal durante un periodo prolongado. La Organización Mundial de la Salud lo incluyó en la ICD-11 en 2018. El IGD aparece también como una forma de adicción conductual en la DSM-5, sección III, aunque no se considera un diagnóstico formal en este manual.
Debates y criterios
Las opiniones entre clínicos e investigadores no alcanzan un consenso claro sobre el IGD. Los criterios propuestos en el DSM-5 pueden parecer limitados o carecer de claridad, y hay discusión sobre dónde trazar la frontera entre un compromiso muy intenso con el juego y un comportamiento problemático. Aun así, para quienes viven con conductas obsesivas y abrumadoras, el IGD puede sentirse tan real como otras adicciones.
Signos y duración
- Falta de control sobre el tiempo dedicado al juego
- Priorizar el juego por encima de otros intereses, tareas importantes y responsabilidades diarias
- Continuar o escalar el juego a pesar de consecuencias negativas
- Funcionamiento significativamente deteriorado en lo personal, familiar, social, trabajo o escuela
- Negar o ocultar hábitos de juego o la cantidad de tiempo empleado
- Uso de los videojuegos para escapar de emociones negativas
La ICD-11 indica que, si los síntomas son graves, el diagnóstico puede hacerse antes de 12 meses. la conducta de juego puede ser online u offline, algo que algunos clínicos señalan como confuso pero refleja la diversidad de contextos de juego.
Otros síntomas frecuentes
- Pensamientos obsesivos sobre videojuegos o Internet
- Pérdida de interés en otras aficiones o actividades
- Rendimiento laboral o académico reducido y relaciones tensas
- Concentración o motivación deterioradas
- Poca participación social fuera de comunidades de juego
- Síntomas de ansiedad o depresión
- Aislamiento, deterioro de la salud física y de la higiene, fatiga visual digital o molestias por esfuerzos repetitivos
Relación con la salud mental y efectos asociados
La relación entre IGD y la salud mental es compleja. Una revisión de 2012 encontró asociaciones entre juego excesivo y depresión, TDAH y TOC, sin aclarar si el IGD provoca estas condiciones o si son consecuencia de ellas. En algunos casos, las personas usan los videojuegos para afrontar ansiedad o depresión; en esas situaciones, tratar la condición mental subyacente puede mejorar los problemas relacionados con el juego. La neuroimagen ha mostrado mayor actividad en áreas asociadas a la recompensa y posibles procesos de neuroadaptación. Estudios posteriores han señalado que ciertas poblaciones, como personas transgénero con juego problemático, pueden presentar mayor vulnerabilidad psicológica, y que la salud mental deficiente es más común entre quienes cumplen criterios de IGD que entre quienes no los cumplen, aunque no hay una relación causal clara.
Causas potenciales
Desensibilización a la dopamina
El acto de jugar es muy estimulante y provoca liberación de dopamina. Con el tiempo, la activación repetida puede desensibilizar los receptores, de modo que se necesiten sesiones de juego más largas o más intensas para volver a sentir placer o satisfacción similar.
Escape
Los videojuegos pueden servir para escapar del estrés o de emociones difíciles. Aunque el escapismo puede ayudar a manejar emociones momentáneamente, cuando se convierte en una estrategia principal para afrontar la vida, puede profundizar el malestar y mantener el ciclo de juego.
Sentido de pertenencia
El juego multiusuario facilita sentirse parte de una comunidad y conectar con personas afines, lo que puede ser especialmente atractivo para quienes se sienten nerviosos en contextos sociales presenciales. La interacción online ofrece anonimato y aceptación, lo que puede reforzar el uso repetido.
Factores de identidad
La influencia del IGD no se limita a un género o edad. Sin embargo, neuroimagen y otros hallazgos sugieren diferencias hormonales y cerebrales que pueden moderar la vulnerabilidad, con mayor activación de áreas de recompensa en hombres según algunos estudios.
Recompensa instantánea
Los videojuegos proponen desafíos claros y recompensas inmediatas por logros dentro del juego, lo que puede reforzar la conducta. Este sistema de refuerzo incremental facilita la repetición de conductas de juego, incluso cuando hay consecuencias negativas fuera del juego.
Manejo y tratamiento
Terapia
Trabajar con un profesional puede ayudar a identificar las causas subyacentes del juego excesivo y a desarrollar estrategias de afrontamiento. La terapia cognitivo-conductual (TCC) ha mostrado eficacia en reducir síntomas en personas con IGD en distintos contextos, según investigaciones disponibles.
Mindfulness
La atención plena puede ayudar a gestionar los pensamientos y conductedas relacionadas con el juego, promoviendo una mayor consciencia de las señales que conducen al juego y permitiendo actuar de acuerdo con los propios valores.
Descansos de juego
Tomar pausas y ser consciente del tiempo de pantalla son claves para recuperar el control sobre la relación con los videojuegos y fomentar actividades alternativas más saludables.
Programas residenciales
En casos más severos, los programas residenciales de desintoxicación pueden apoyar al individuo a encontrar nuevas aficiones, establecer límites y recibir tratamiento integral en un entorno supervisado.
Próximos pasos
El trastorno de juego en internet está reconocido en la ICD-11 y, de forma más contenciosa, en la DSM-5, con necesidad de más investigación. Independientemente de la etiquetas, el juego puede convertirse en una obsesión que afecte a la vida diaria. Si sientes una pérdida de control sobre el tiempo que dedicas a los videojuegos, consulta a un profesional de salud mental para evaluar si podrías presentar IGD. No es necesario renunciar por completo a la diversión y a la comunidad; es posible aprender a gestionar el juego de forma que las relaciones y las actividades en línea y presenciales sean satisfactorias.
Vídeo sobre Trastorno por juego: síntomas, causas y tratamientos
Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.