Usando tu peso como armadura
Muchas mujeres no llevan peso de forma casual: el exceso no siempre responde a un apetito desmedido ni a la pereza. A veces el peso funciona como un escudo ante traumas pasados. Este artículo examina por qué las recomendaciones habituales para perder grasa no tocan las causas profundas, cómo el abuso infantil se relaciona con la obesidad, y qué caminos de sanación acompañan una pérdida de peso más saludable.
El peso como escudo ante el trauma
Para algunas personas, el peso excedente funciona como una barrera frente a experiencias dolorosas. Este fenómeno, frecuentemente ligado a experiencias de abuso, no se resuelve solo con dietas o rutinas de ejercicio si el trauma subyacente no se aborda. A continuación se examinan las razones, la evidencia y las rutas de sanación que pueden acompañar una relación más saludable entre cuerpo y bienestar.
¿Por qué funciona como escudo?
En una sociedad que idealiza la delgadez, mantener o ganar peso puede reducir la atención no deseada sobre el cuerpo y la sexualidad. Algunas personas usan el peso como protección frente a posibles abusos futuros, tratando de dessexualizarse y recuperar cierto control frente a lo vivido en la infancia.
Abuso sexual y hábitos alimentarios
El abuso puede desestabilizar la forma en que se perciben las sensaciones internas—hambre, cansancio, sexualidad—y hacer que la comida sirva como alivio, anestesia o compensación ante la culpa, la vergüenza y el miedo. Algunas personas tienden a volverse extremadamente obesas o extremadamente delgadas para sentirse más poderosas o menos vulnerables, evitando revivir emociones dolorosas. En algunos casos, el intento de protegerse se traduce en hábitos alimentarios problemáticos que se vuelven difíciles de romper.
- En ciertas consultas clínicas, un porcentaje significativo de pacientes con obesidad severa reporta antecedentes de abuso sexual, lo que subraya la compleja relación entre trauma y peso.
- A medida que aumenta la severidad del abuso, también sube el riesgo de obesidad en estudios poblacionales, incluso tras ajustar otros factores de riesgo.
Historias de supervivencia
- Una persona relató haber ganado 30 kilos a los 8 años tras un incidente de abuso; la madre la culpaba por comer en la cafetería escolar, dificultando contar lo ocurrido.
- Otra mujer fue abusada por su padre alcohólico desde los 7 años; durante la adolescencia, consumía grandes cantidades de comida y luego provocaba el vómito por sentirse sucia, ansiosa y culpable respecto a sus emociones sexuales.
Comer emocional
Para algunas personas, la obesidad es una consecuencia de comer en respuesta a emociones intensas. La depresión, la ansiedad, la ira, la confusión o el dolor pueden hacerse más llevaderos a través de la comida. Lo que empieza como una salida ocasional puede convertirse en un hábito automático ante el malestar emocional, sin relación directa con el hambre física.
Evidencia científica sobre la relación entre trauma y obesidad
La evidencia no establece una causalidad universal, pero sí muestra asociaciones consistentes entre experiencias de trauma, incluido el abuso, y la obesidad a lo largo de la vida. A continuación se sintetizan hallazgos clave de la investigación.
- Un estudio prospectivo de 2007 publicado en una revista pediátrica encontró que las niñas que sufrieron abuso sexual tenían el doble de probabilidad de ser obesas a los 24 años, en comparación con aquellas que no habían sido abusadas. No obstante, no existe una relación uno a uno entre ambos fenómenos.
- Un gran estudio en California con 11.115 mujeres identificó una asociación entre abuso infantil y obesidad, incluso tras ajustar por educación, estrés, edad y inactividad física; a mayor severidad del abuso, mayor era el riesgo.
- El médico Arya Sharma, experto en obesidad, señala que muchos pacientes que buscan tratamiento de peso reportan histories de abuso y que se requieren datos más robustos para entender la relación entre obesidad y trauma; recomienda explorar estas experiencias como parte de la evaluación clínica.
- Sobre trastornos de la conducta alimentaria (TCA), varios estudios señalan que adolescentes con historial de abuso presentan mayor riesgo de TCA o conductas desordenadas, como atracones o uso de laxantes; la presencia de abuso puede vincularse a mayor vulnerabilidad emocional y a patrones alimentarios problemáticos.
Cómo sanar
Buscar ayuda profesional
Consultar a un profesional de salud mental puede ayudar a explorar la relación entre trauma y alimentación, y a trabajar en estrategias de salud emocional. Para encontrar apoyo, busca recursos de confianza en tu zona y considera la posibilidad de orientación presencial o en línea con terapeutas especializados en trauma y alimentación.
Recursos y apoyo
Las fundaciones y organizaciones que apoyan a víctimas de abuso infantil suelen ofrecer orientación y recursos útiles. Explorar redes de ayuda y grupos de apoyo puede favorecer la revisión de experiencias y la construcción de un plan de afrontamiento seguro.
Trabajar la alimentación emocional
Si se está trabajando la causa subyacente, también es útil reducir hábitos alimentarios no saludables. Algunas prácticas generales, realizadas con supervisión profesional, incluyen la alimentación consciente, aprender a comer con atención y desarrollar estrategias para gestionar emociones sin depender de la comida.
Hacer avances para superar el abuso
Existen enfoques orientados a aumentar la distancia emocional del pasado y a establecer límites saludables. Distanciarse de hábitos o relaciones que reabren el trauma, y priorizar acciones que promuevan el bienestar, puede facilitar un sentido de seguridad y control.
Expresar emociones de forma saludable
Desarrollar habilidades para identificar y comunicar emociones, apoyarse en escritura, respiración y técnicas de relajación, y buscar apoyo social suelen ser pasos útiles para regular el estado emocional y reducir la necesidad de recurrir a la comida como consuelo.
Estrategias de autocuidado en momentos de malestar
- Identificar actividades que ayudan a sentirse mejor en el momento: respirar profundo, dar un paseo corto, contactar a una persona de confianza o dedicar un tiempo a una actividad agradable.
- Mantener una lista de recursos y contactos de apoyo para recurrir cuando surjan emociones intensas.
- Desarrollar una rutina de autocuidado que incluya sueño regular, alimentación equilibrada y movimiento suave.
Vídeo sobre Usando tu peso como armadura
Autor
Isabel Arroyo
Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal.
En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.