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Validando los sentimientos de tu hijo: el cómo y el porqué.

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Validar las emociones de tu hijo puede favorecer su inteligencia emocional y su resiliencia. En momentos de llanto o berrinche, validar no significa ceder, sino reconocer lo que está sintiendo y ponerse en su lugar. Este enfoque fortalece la confianza, la regulación emocional y las relaciones en el desarrollo, incluso cuando decides no cambiar la situación de inmediato.

Validar los sentimientos de tu hijo: qué significa

Validar los sentimientos de tu hijo significa reconocer cómo se siente en el momento —ya sea contento, triste, enfadado u otra emoción importante— sin juicios, expectativas ni comentarios sobre lo que “debería” sentir.

“Validar no es arreglar, corregir, enseñar una lección ni proporcionar consejos”, explica Annia Palacios, consejera licenciada en Texas y Florida y propietaria de Tightrope Therapy. Para padres y cuidadores, validar los sentimientos de tu hijo no se trata de obtener los “datos objetivos” sobre qué provocó esa emoción, sino de ayudar a los niños a sentirse vistos, escuchados y comprendidos. Validar los sentimientos de tu hijo implica entender la situación desde su punto de vista y empatizar con lo que vivieron, dice Laura Fonseca, trabajadora social clínica licenciada especializada en niños y adolescentes en Missouri.

Por qué es importante la validación emocional

La validación emocional enseña a tus hijos que sentirse y expresar sus emociones está bien. Los padres que validan las emociones de sus hijos modelan que es natural sentir dolor, miedo o tristeza, dice Palacios.

Vínculo seguro y confianza

También puede fortalecer la confianza entre tú y tu hijo, creando mayor intimidad y un apego seguro. “Cuando validas la experiencia de un niño, le haces saber que tiene un espacio seguro para hablar y procesar lo que vivió”, dice Fonseca. Esta seguridad puede ayudar a desarrollar habilidades de afrontamiento y a confiar en sí mismos a medida que crecen, añade.

Inteligencia emocional

Comprender las propias emociones fomenta el desarrollo psíquico al enseñar al niño a prestar atención a sus estados emocionales, explica Kate Monahan, psicóloga del desarrollo y educadora familiar certificada.

Regulación emocional

Cuando la validación se acompaña de orientación compasiva y conversaciones con los padres, los niños pueden aprender estrategias para hacer frente a sus emociones y expresar lo que sienten. Con el tiempo, esto puede reducir explosiones, berrinches y desregulación emocional.

“Los niños tienen las mismas emociones que los adultos, pero la mayoría carece de las habilidades verbales para expresar lo que necesitan de sus cuidadores —por eso muchos actúan de forma impulsiva”, explica Fonseca. Cuanto más validen los padres y cuidadores las emociones de su hijo cuando están alterados, menos probabilidades habrá de que actúen de forma conductual disruptiva, añade.

Autoestima y resiliencia

A través de estas habilidades de afrontamiento, los niños pueden construir autoestima y una experiencia emocional equilibrada de la realidad, así como las habilidades para enfrentar situaciones difíciles. Esto puede ayudarles a volverse más resistentes, lo que podría reducir el riesgo de desarrollar depresión y ansiedad, según investigaciones de 2016. La validación emocional puede infundir confianza para gestionar sus emociones de forma productiva y evitar situaciones poco saludables.

Consecuencias de la invalidación emocional en los niños

Modelar conductas y diálogo interno

La forma en que los padres hablan a los niños influye en su diálogo interno. Los niños suelen aprender a responder a las emociones propias y ajenas de maneras similares a las que modelan los padres y cuidadores, como con castigos, amenazas, irritación, minimización o ignorancia.

Vínculo inseguro

Las consecuencias de no validar los sentimientos de los niños pueden conducir a un apego inseguro. Según Stern, el apego inseguro puede ser un factor de riesgo clave para problemas de conducta, depresión y ansiedad, que pueden comenzar en la infancia y continuar durante la adolescencia y la edad adulta.

Habilidades de afrontamiento pobres

Los niños que no reciben validación emocional a menudo aprenden a gestionar emociones difíciles de maneras negativas o dañinas, explica Stern, lo que puede incluir autocrítica, externalización o “expresar mal las emociones” a través de redes sociales, comida o consumo de sustancias.

Cómo validar los sentimientos de tu hijo

Es posible aprender a ser mejor validando los sentimientos de tu hijo, incluso si no te resulta natural. Aquí tienes 6 consejos a considerar:

  • 1. Toma una respiración profunda antes de reaccionar. Interrupciones o distracciones pueden hacer que respondas impulsivamente; antes de actuar, respira, haz una pausa y revisa tu lenguaje corporal.
  • 2. Aprende crianza consciente. La crianza consciente ayuda a estar en el momento con tu hijo, sin preocuparse por el pasado o el futuro, favoreciendo la empatía y la escucha activa. Un estudio de 2018 sugiere que puede mejorar la satisfacción parental y la comunicación, y reducir el estrés, la agresión, la ansiedad y la depresión en los padres.
  • 3. Nombrar y conectar. Practica la estrategia de “nombrar y conectar”: di la emoción que ves y vincúlala con una razón observada. Por ejemplo, si tu hijo se frustra con un juguete, podrías decir: “Estás muy frustrado con esos bloques; ¿se nota que te gustaría que fuera diferente?”
  • 4. Aceptar el sentimiento. A veces basta con estar junto a tu hijo. “Tu presencia de aceptación es poderosa”. Evita intentar cambiar de inmediato lo que siente; puedes reflejar lo que dicen con frases como “tiene sentido” o “eso suena muy duro”.
  • 5. Hacer preguntas abiertas. Las preguntas abiertas invitan a tu hijo a expresarse con palabras y, si es posible, céntrate en la experiencia desde su punto de vista y muestra empatía. “Dí que cómo viviste esa situación desde tu mirada”.
  • 6. Trabajar para reparar la relación. Si los sentimientos surgen de un conflicto, toma medidas para reparar la relación. Por ejemplo, si tu hijo se sintió excluido, pide disculpas al otro hermano y busca maneras de incluirlo. Las disculpas, si proceden, pueden ayudar a sanar.

Ejemplos de declaraciones de validación

  • “Te escucho”
  • “Estoy aquí contigo”
  • “No estás solo/a”
  • “Lo superaremos juntos”
  • “Tiene sentido”
  • “Está bien sentir esto”
  • “¿Quieres contarme qué pasa? Estoy atento/a”
  • “Gracias por decírmelo”
  • “Debe ser difícil sentir esto”
  • “Siento que estés enfadado/a conmigo”
  • “Siento que esto te haya pasado. ¿Te gustaría un abrazo?”

validar los sentimientos de tu hijo puede ser muy beneficioso para su desarrollo y salud mental. Ayuda a que se sienta oído, entendido y apoyado, lo que puede enseñarles a regular sus emociones, construir confianza, fomentar la resiliencia y fortalecer sus relaciones a lo largo de la vida. Recuerda que nadie es perfecto; la clave es practicar la validación de forma constante y consciente.

Vídeo sobre Validando los sentimientos de tu hijo: el cómo y el porqué.

Autor

Autora Isabel Arroyo Isabel Arroyo Isabel Arroyo es redactora especializada en bienestar emocional y desarrollo personal. En el blog de PsicologíaVera comparte contenidos inspiradores sobre crecimiento y equilibrio psicológico.