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ARFID: El trastorno de la alimentación que va más allá de la alimentación selectiva

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ARFID, trastorno de ingesta alimentaria evitante o restrictiva, ocurre cuando comer no aporta suficiente nutrición para el desarrollo o la vida cotidiana. No es simplemente un capricho: algunos niños evitan ciertos alimentos por texturas, colores o sensaciones, o sienten ansiedad al comer. Este artículo describe qué es ARFID, sus causas, signos y las opciones de tratamiento disponibles, con un enfoque claro y respetuoso.

¿Qué es ARFID?

ARFID —trastorno de ingesta alimentaria evitante o restrictiva—, anteriormente conocido como “trastorno de la alimentación selectiva”, es un tipo de trastorno de la alimentación que afecta principalmente a los niños. Es una incorporación reciente al Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales, quinta edición (DSM-5), guía empleada por profesionales de la salud mental para diagnosticar estas condiciones. En el DSM-5, ARFID se define como una alteración de la alimentación en la que la energía y las necesidades nutricionales no se satisfacen la mayor parte del tiempo, a menudo por:

  • falta de interés en la comida
  • evitación de alimentos con ciertas características (colores, texturas o formas)
  • preocupación por las consecuencias de comer

ARFID se diagnostica solo si ocurre en un contexto de acceso suficiente a la comida y sin restricciones dietéticas culturales. Un profesional de la salud mental o un médico puede descartar otras condiciones que podrían explicar los signos o síntomas. Aunque hay similitudes con la anorexia o la bulimia, ARFID no tiene relación con la imagen corporal ni con la autoestima.

Signos y síntomas de ARFID

La picky eating por sí sola no equivale a ARFID. Muchos niños consiguen las calorías necesarias para funcionar y crecer, aunque resulte difícil contentar a todos a la hora de comer. Según el DSM-5, los síntomas principales de ARFID incluyen:

  • pérdida de peso significativa
  • dificultad para ganar peso
  • estancamiento del crecimiento
  • malnutrición
  • dependencia de suplementos o de sondas de alimentación
  • dificultad para realizar actividades diarias

Estos signos no siempre son evidentes al inicio. Entre señales menos graves se pueden observar:

  • solo come determinados alimentos
  • evita grupos enteros de alimentos (frutas, verduras, carne, etc.)
  • antipatía hacia alimentos que antes le gustaban
  • necesidades específicas de preparación de los alimentos
  • ansiedad al probar nuevos productos
  • evitar situaciones sociales relacionadas con la comida
  • sensación de náuseas al comer

Es posible que aparezcan síntomas físicos vinculados a deficiencias nutricionales, como:

  • fatiga
  • insomnio
  • sensación de debilidad o mareo
  • piel seca, uñas frágiles o cabello fino
  • dolores o calambres estomacales
  • reflujo ácido
  • ausencia o irregularidad de la menstruación

ARFID no se reduce a comer verduras o a mantener altos niveles de energía. La falta de nutrición puede afectar casi todos los sistemas del cuerpo. En los niños, detectar ARFID a tiempo puede ser difícil; las revisiones médicas regulares ayudan a asegurar que el crecimiento y el peso sigan las expectativas para su edad.

Causas y factores de riesgo de ARFID

Al tratarse de un trastorno alimentario recientemente reconocido, los investigadores siguen estudiando sus causas. Como en otros trastornos de la conducta alimentaria, es probable que intervengan múltiples factores, entre ellos:

  • biología
  • entorno
  • cultura
  • experiencias personales
  • genética

Dos niños con ARFID pueden presentar la condición, pero las razones que lo explican y los síntomas pueden variar. Otras condiciones pueden aumentar la probabilidad de desarrollar ARFID, como:

  • TDAH (trastorno por déficit de atención e hiperactividad)
  • discapacidad intelectual
  • autismo o antecedentes en el espectro

Las tasas de ARFID pueden ser más altas en niños muy selectivos o que no superan esos hábitos con el tiempo. los niños con ARFID suelen presentar comorbilidades con otros trastornos de ansiedad y condiciones de salud mental.

Vivir con ARFID

Vivir con ARFID no es una elección. No aparece de golpe como decisión de no comer ciertos alimentos. La forma en que se presenta puede variar y, a veces, esos síntomas dictan lo que significa para la persona y su familia. Existen casos en los que experiencias previas de atragantamiento generan mayores temores y un diagnóstico de ARFID meses después, y otros casos similares a los observados en 2016, cuando una niña hospitalizada por problemas estomacales desarrolló ARFID tras perder peso por miedo a empeorar los síntomas al comer. A veces, vigilar lo que se come o cómo se come resulta agotador y puede afectar la vida social. Como padre o madre, es natural sentirse frustrado o culpable ante la dificultad de hacer comer a tu hijo. ARFID no es un reflejo de tus habilidades culinarias, de crianza o de tus elecciones alimentarias, ni un mal comportamiento por parte del niño.

CParkingar a un hijo con ARFID puede generar estrés: los conflictos en las comidas y la preocupación por el peso y la nutrición pueden pesar, especialmente cuando otras personas atribuyen el comportamiento a ser “exigentes”. Si crees que los hábitos de tu hijo se acercan a ARFID, existen opciones de tratamiento que pueden ayudar a la recuperación.

Opciones de tratamiento para ARFID

Debido a los aspectos físicos y psicológicos de ARFID, el equipo médico puede incluir a varios profesionales: un dietista o nutricionista, un médico, un psicólogo, un psiquiatra y un especialista médico. Las valoraciones iniciales pueden ser realizadas por el médico de cabecera, quien evaluará signos físicos de ARFID y podrá recomendar tratamiento inmediato para efectos de malnutrición, deshidratación o pérdida de peso; también puede derivar a especialistas para tu cuidado.

Una vez atendidos los efectos físicos y con un profesional de nutrición, un profesional de salud mental puede ayudar a planificar la recuperación y el bienestar a largo plazo. Estos planes pueden incluir terapia cognitivo-conductual y/o terapia familiar basada en la familia.

Terapia cognitivo-conductual (TCC)

La TCC puede ayudar a las personas con ARFID a reducir la ansiedad relacionada con la comida y a modificar conductas que contribuyen al trastorno, explorando la relación con la alimentación y trabajando hacia cambios sostenibles.

Terapia familiar basada en la familia

La terapia familiar puede ser una herramienta clave cuando alguien cercano vive con ARFID. Comprender la condición facilita que los miembros de la familia creen una red de apoyo y enfoquen la nutrición con empatía, fortaleciendo la dinámica familiar para apoyar la recuperación.

Qué sigue

ARFID es un trastorno de la alimentación que puede tener impactos significativos en la salud mental y física. Aunque se diagnostica con más frecuencia en niños, puede afectar a cualquier edad. La vida no tiene que detenerse por los síntomas de ARFID: hay ayuda disponible y muchas opciones de tratamiento que pueden apoyar a ti y a tu familia.

Recursos útiles

  • Línea de ayuda de la Asociación Nacional de Trastornos de la Alimentación (NEDA)
  • Cuaderno de ejercicios de terapia cognitivo-conductual para ARFID
  • Guía de búsqueda de tratamiento de la Alianza para la Concienciación sobre Trastornos de la Alimentación

Vídeo sobre ARFID: El trastorno de la alimentación que va más allá de la alimentación selectiva

Bibliografía

Autor

Autor Isaac Andrade Isaac Andrade Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar. Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.