Bulimia: Todo sobre los atracones y las purgas
La bulimia nerviosa es un trastorno alimentario caracterizado por atracones seguidos de conductas para evitar o compensar la ingesta excesiva. Quienes la padecen pueden experimentar pérdida de control al comer grandes cantidades y una preocupación intensa por el peso y la forma del cuerpo. Para compensar, pueden purgarse o practicar conductas como ayuno o ejercicio excesivo. Existen opciones de tratamiento y apoyo disponibles.
Definición y criterios diagnósticos
La bulimia nerviosa es un trastorno caracterizado por atracones recurrentes y conductas compensatorias para evitar el aumento de peso, acompañados de una preocupación excesiva por la imagen corporal. Para que un profesional de la salud la clasifique, los atracones y las conductas de compensación deben ocurrir, al menos, una vez a la semana durante un periodo de tres meses. Las personas pueden alternar conductas purgativas y no purgativas.
- El episodio de atracón ocurre dentro de un periodo de 2 horas.
- La cantidad de comida ingerida en ese periodo es mayor de la que se esperaría en circunstancias similares.
- La persona siente que no puede controlar su ingesta durante el atracón.
El atracón en bulimia puede no estar provocado por hambre; suele ser un mecanismo de afrontamiento ante el estrés o emociones intensas. A menudo ocurre en secreto y las personas pueden ocultar comida para evitar ser descubiertas.
La bulimia suele asociarse con una insatisfacción y obsesión por el peso y la forma del cuerpo. Esto puede generar vergüenza o aislamiento. Aunque los atracones y las purgas pueden afectar la salud de diversas maneras, la bulimia es una condición tratable. Buscar apoyo y tratamiento puede ayudar a gestionar la condición.
Atracones y conductas de compensación
¿Qué es un atracón?
Un atracón es comer una gran cantidad de comida en un periodo corto de tiempo, acompañado de una sensación de pérdida de control. No es lo mismo que comer un segundo plato en una comida festiva; muchas personas comen de más en ocasiones especiales, pero en bulimia estos atracones ocurren de forma regular, incluso en días normales. a menudo se relaciona con emociones, no con hambre real, y puede ocurrir en secreto.
Durante un atracón, algunas personas comen hasta sentirse incómodas o enfermas, y siguen comiendo pese a estar llenas. Pueden pensar: “ya he arruinado mi dieta; voy a seguir comiendo y empezar de nuevo mañana”.
¿Qué son las conductas de purga?
Purga significa eliminar deliberadamente lo que se ha ingerido para “acorralar” el atracón. Las conductas purgativas incluyen:
- Provocarse el vómito
- Uso indebido de laxantes, diuréticos o lavativos
Algunas personas también emplean conductas de compensación no purgativas, como:
- Ayuno
- Ejercicio excesivo
La frecuencia de estas conductas puede variar. En un estudio de 2018 sobre adolescentes con bulimia, el 41,3% reportó purga; el 58,7% reportó conductas no purgativas.
La purga puede dar una sensación de alivio temporal al eliminar las calorías consumidas, pero no resuelve el problema y puede perpetuar el ciclo de atracón y purga. El DSM-5 usa la frecuencia de estas conductas para clasificar la severidad:
- Ligera: 1 a 3 veces por semana
- Moderada: 4 a 7 veces por semana
- Severa: 8 a 13 veces por semana
- Extrema: 14 o más veces por semana
Riesgos y efectos para la salud
Riesgos y efectos de las purgas y los atracones
Las conductas de atracón suelen implicar un exceso calórico que puede desequilibrar la glucosa en sangre, la digestión y la energía. La purga y el uso de ciertas conductas compensatorias pueden acarrear complicaciones serias. Entre los efectos se incluyen:
- Distensión abdominal, calambres y náuseas
- Reflujo gástrico y acidez
- Diarrea o estreñimiento
- Letargo y problemas digestivos
- Cálculos biliares
- Resistencia a la insulina o diabetes tipo 2
- Presión arterial baja y ritmos cardíacos irregulares
- Problemas para regular la temperatura corporal
- Insuficiencia renal y complicaciones en el embarazo
La purga también puede alterar los niveles hormonales. En un estudio de 2013 se observaron cambios hormonales en mujeres que purgaban con regularidad. También puede aparecer la marca de Russell, una cicatriz en las manos por rozar con los dientes al inducir el vómito. El desgaste dental depende de la dieta y de la frecuencia de las purgas. En raros casos pueden ocurrir hernias de hiato u otras complicaciones gastrointestinales.
El vómito frecuente puede provocar depresión del nivel de calcio y otros desequilibrios que dañan la salud. el uso de laxantes o diuréticos puede generar dependencia y daño renal. La purga, el ayuno y el ejercicio excesivo pueden provocar desequilibrios nutricionales y deshidratación, con fatiga, alteraciones electrolíticas, convulsiones, cabello seco y quebradizo, uñas frágiles, y complicaciones reproductivas. El ejercicio excesivo también puede aumentar el dolor muscular, lesiones por uso excesivo y reducir la densidad ósea; además, puede aumentar la susceptibilidad a infecciones respiratorias.
Aunque algunos efectos de las purgas son graves, la recuperación es posible y muchas personas mejoran con tratamiento adecuado.
Tratamiento, apoyo y recursos
La bulimia nerviosa es una condición de salud mental seria, pero no es culpa de la persona y se puede tratar. Muchas personas logran recuperarse y vivir sin la vergüenza que suele acompañarla. Quienes la padecen suelen presentar comorbilidades, como depresión o ansiedad. Buscar apoyo con profesionales de la salud mental, médicos y nutricionistas puede ayudar a gestionar los síntomas y a mejorar la calidad de vida.
Las opciones de tratamiento pueden incluir psicoterapia, asesoramiento nutricional y atención médica. Si necesitas ayuda ahora y no sabes por dónde empezar, puedes ponerte en contacto con la NEDA u otras organizaciones de apoyo disponibles en tu país.
Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.