Cómo manejar un trastorno alimentario en el Día de Acción de Gracias.
El Día de Acción de Gracias puede resultar abrumador para quienes viven con un trastorno alimentario, pero existen estrategias que ayudan a gestionar las emociones y disfrutar del día. A lo largo del artículo se proponen herramientas útiles: planificar con anticipación, ejercicios de atención plena, contar con una red de apoyo, actividades tras la comida y mantener la mentalidad de recuperación durante y después de las comidas.
Planificación y apoyo previo al día
Es útil trabajar con tu red de apoyo y anticipar el día para reducir la ansiedad y reforzar la recuperación. Esto puede incluir colaborar con un dietista o terapeuta, identificar desencadenantes y acordar un plan de acción para momentos de crisis.
- Programar técnicas de atención plena que históricamente han ayudado a mantener la ansiedad a raya.
- Identificar posibles desencadenantes que puedan aparecer el día.
- Tener un plan de crisis preparado por si necesitas apoyo inmediato.
También considera qué decir a tus seres queridos para que te apoyen sin presionar ni comentar sobre peso o comida.
Comienza el día con atención plena
Mi experiencia demuestra que la mentalidad influye en el desarrollo del día. Por ello, empiezo con una actividad de atención plena, como hacer una lista de lo que agradezco, desde una prenda cómoda hasta poder estar un día más en la vida. No existe una forma única; hazla a tu manera.
Vístete para sentirte bien (o no)
Me siento más motivada y confiada cuando me dedico un poco de tiempo a mi aspecto por la mañana. Si te sientes bien con el peinado, hazlo. Si prefieres llevar una camiseta vieja y nada de glamour, siéntete libre. Sentirse cómodo y seguro puede influir en tu estado de ánimo a lo largo del día.
Mantén tus valores al frente
Una de las partes más importantes de mi recuperación es recordarme por qué la elegí. ¿Qué te impulsa a recuperarte? ¿Dar un buen ejemplo para tus hijos? ¿Estar lo suficientemente sano para bailar en un concierto o hacer senderismo? Tenlo presente y hazlo visible: escríbelo en notas adhesivas o anótalo en tu diario al despertar.
Cambiar el guion mental cuando te sientas desencadenado
Una de mis actividades favoritas es invitarme a cambiar el enfoque de mi pensamiento. Si me descubro criticando una parte de mi cuerpo, nombro una razón por la que la valoro. Por ejemplo: “Me gustan mis brazos porque me permiten abrazar a mi mejor amigo” o “Mis piernas me permiten bailar.” Si veo la comida como enemiga, recuerdo lo deliciosa que estará y que comerla me da la energía para vivir.
Qué hacer en la mesa: presencia y apoyo
Cuando llega la hora de sentarse a comer, presta atención a cómo te sientes. Si conversar con otros te ayuda a evitar espirales, participa en la conversación. Este es el momento de apoyarte en tu red de apoyo. Si hay cosas que facilitan la comida para ti, comunícaselo a tu equipo. Algunas frases útiles para decir a tu familia y amigos:
- “Oye, solo para avisarte: esta comida probablemente será más difícil para mí. Si me ves que me voy hacia mi mundo interior, agradecería que me invites a conversar.”
- “Me siento ansioso/a por esta comida; sería útil si nadie hablara de calorías o del peso en la mesa.”
Actividad tras la comida para reducir la ansiedad
Después de comer, la hora siguiente puede ser la más difícil. Tener una actividad que mantener activa la mente y las manos ayuda a evitar conductas desordenadas y reduce la ansiedad. Algunas sugerencias:
- jugar a las cartas
- tejer o hacer crochet
- escribir en el diario
- dibujar, pintar o colorear
- ayudar con las tareas de la casa, como fregar los platos
- planchar o doblar ropa
- resolver un puzzle
Mantener la mentalidad de recuperación en los días siguientes
Podrían aflorar sentimientos de culpa en los días posteriores. Trabaja en una estrategia para mantenerte centrado en la recuperación si esto ocurre. La recuperación consiste en elegir hacer lo próximo paso útil; si te equivocas un día, sé amable contigo y retoma al día siguiente. Y recuerda que está bien disfrutar la comida en Día de Acción de Gracias. Tomar una porción extra si quieres no invalida tu progreso: demuestra que eres más fuerte de lo que imaginas.
Notas finales: avanzar paso a paso
Para algunas personas, el Día de Acción de Gracias evoca recuerdos de comida, familia y celebraciones; para quienes viven con un trastorno alimentario, también puede despertar ansiedad. Pero con un plan, estas emociones pueden ser más manejables y recuperar la alegría del día. La recuperación no ocurre de la noche a la mañana: se progresa día a día, paso a paso, y bocado a bocado. Sé amable contigo mismo.
Vídeo sobre Cómo manejar un trastorno alimentario en el Día de Acción de Gracias.
Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.