¿Cuáles son los signos y síntomas del trastorno de pánico?
El trastorno de pánico se caracteriza por ataques repentinos de miedo intenso que aparecen de forma abrupta. Durante estos episodios puedes notar palpitaciones, dificultad para respirar, sudoración o temblores, y miedo a perder el control o a morir. Aunque los ataques pueden ser aterradores, no son peligrosos, y con apoyo y tratamiento adecuados muchos pacientes aprenden a gestionarlos.
¿Qué es el trastorno de pánico?
El trastorno de pánico aparece cuando se produce una oleada de miedo intenso que surge de forma súbita y se repite sin aviso. Estos ataques, también conocidos como ataques de pánico, suelen centrarse en sensaciones físicas abrumadoras y en el temor a perder el control. En Estados Unidos, afecta a alrededor de 6 millones de adultos, o un 2–3% de la población cada año. No todas las personas con ataques recurrentes desarrollan este trastorno.
Síntomas del trastorno de pánico
Síntomas físicos
- Palpitaciones o latidos acelerados
- Dolor o malestar en el pecho
- Temblores o sacudidas
- Sudoración
- Escalofríos o sensaciones de calor
- Dificultad para respirar o sensación de ahogo
- Mareos o aturdimiento
- Desvanecimiento o sensación de desmayo
- Náuseas o malestar abdominal
- Sensación de atragantamiento
- Entumecimiento o hormigueo
Síntomas psicológicos
- Sensación de irrealidad (desrealización) o de estar separado de uno mismo (despersonalización)
- Miedo a morir o a que algo terrible vaya a ocurrir
- Sensación de ahogo o de smother
- Miedo de perder el control o de "volverse loco"
Impacto en la vida diaria
Los ataques pueden generar ansiedad entre episodios, con preocupaciones sobre cuándo y dónde ocurrirá el próximo ataque. La anticipación del siguiente episodio puede ser tan intensa como el ataque mismo y, en ocasiones, lleva a evitar actividades que podrían desencadenarlo. Algunas personas llegan a restringir su vida diaria para evitar sentirse vulnerables ante un ataque.
¿Cómo se diagnostica?
No todas las personas que experimentan ataques de pánico desarrollarán un trastorno de pánico. El diagnóstico se basa en criterios clínicos, que incluyen la frecuencia de los ataques y si estos se acompañan de un deterioro significativo o miedo recurrente a futuros ataques. Un profesional de la salud evalúa si hay otros trastornos que expliquen los síntomas, como la agorafobia.
Tratamiento y manejo
Tratamiento eficaz
La buena noticia es que el trastorno de pánico es una de las condiciones de salud mental más tratables. La clave es encontrar el tratamiento adecuado y adherirse. Esto puede ser una combinación de psicoterapia, medicación y estrategias de autocuidado, como la meditación y el ejercicio.
Estrategias de autocuidado
- Practicar técnicas de respiración y relajación cuando aparezca la ansiedad
- Mantener hábitos de sueño regulares y un estilo de vida equilibrado
- Reducir o evitar estimulantes como la cafeína y el alcohol
- Incorporar actividad física de forma regular
- Aplicar mindfulness o atención plena para gestionar la tensión emocional
Apoyo y acompañamiento
Sea cual sea el camino elegido para gestionar los síntomas, es importante que se adapte a ti y a tu estilo de vida. Si algo no funciona, no temas cambiar de enfoque. Contar con el apoyo de familiares y amigos de confianza facilita el manejo y favorece la convivencia con el trastorno de pánico.
Vivir con el trastorno de pánico
Es posible vivir bien con un trastorno de pánico, especialmente cuando se recibe tratamiento adecuado y se mantiene. Aunque puede ser desafiante, la combinación de tratamiento, estrategias de autocuidado y apoyo social puede ayudar a recuperar la participación plena en la vida diaria y a reducir el impacto de los ataques.
Vídeo sobre ¿Cuáles son los signos y síntomas del trastorno de pánico?
Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.