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¿Cuáles son mis opciones de tratamiento para la anorexia nerviosa?

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El tratamiento de la anorexia nerviosa combina medicación y terapia según la gravedad y las complicaciones. El miedo intenso a engordar y la insatisfacción con la imagen corporal suelen impulsar conductas como la restricción de alimentos, el ejercicio excesivo y, a veces, la purga. Un plan de atención multidisciplinar busca alcanzar un peso saludable, crear hábitos alimentarios estables, tratar complicaciones médicas y prevenir recaídas.

Tratamiento farmacológico de la anorexia nerviosa

No existe una medicación específica para la anorexia nerviosa. De hecho, la Asociación Americana de Psicología (APA) no recomienda la medicación como tratamiento principal. Pero, dependiendo de tus síntomas, la medicación podría formar parte del plan de tratamiento.

  • En algunos casos, los antidepresivos, como la fluoxetina (Prozac), pueden ayudar a prevenir recaídas durante la recuperación.
  • Los antidepresivos también pueden ayudar con síntomas de depresión o trastorno obsesivo-compulsivo (TOC) que pueden acompañar a la anorexia.
  • Algunos fármacos usados para tratar esquizofrenia y otros trastornos del estado de ánimo podrían ayudar con la anorexia. Por ejemplo, existe evidencia de que la olanzapina (Zyprexa) puede ayudar a recuperar un peso saludable.
  • pueden prescribirse fármacos para manejar las complicaciones médicas asociadas a la anorexia, como anemia, estreñimiento y osteoporosis.
  • No se recomiendan ciertos fármacos para personas con anorexia. Por ejemplo, la bupropión (Wellbutrin) se asocia a un mayor riesgo de convulsiones en estas personas.

Psicoterapia para la anorexia

La terapia puede ser una parte importante de un plan de cuidados para la anorexia, y existen varios tipos de psicoterapia. Los profesionales de la salud pueden recomendar un tipo específico según tus necesidades. Algunas terapias son:

  • Terapia cognitivo-conductual (TCC)
  • Terapia familiar basada en el método Maudsley
  • Terapia interpersonal (TIP)
  • Terapia dialéctico-conductual (TDC)
  • Terapia de aceptación y compromiso (ACT)

Muchos de estos enfoques pueden realizarse en contextos hospitalarios o ambulatorios, dependiendo de la salud general y de los recursos disponibles.

Terapia cognitivo-conductual (TCC)

La TCC es un tratamiento habitual para la anorexia, que se centra en identificar y modificar patrones de pensamiento, creencias y actitudes que impulsan conductas alimentarias. La versión ampliada, la TCC-E, aborda específicamente los trastornos de la alimentación y se puede adaptar a tus necesidades.

Terapia familiar basada en el método Maudsley

La implicación de la familia y una red de apoyo sólida son claves. La Método Maudsley es una intervención ambulatoria en la que los padres juegan un papel activo en la recuperación de su hijo. Sus fases buscan: 1) ayudar a la persona a recuperar el peso necesario; 2) enseñar nuevos hábitos alimentarios; 3) establecer un sentido sólido del yo.

Terapia interpersonal (TIP)

La TIP está diseñada para ayudar a tratar la depresión y se ha utilizado en trastornos de la alimentación para mejorar la gestión de los síntomas en el marco de las relaciones con otras personas. En revisiones, la TIP ha mostrado resultados comparables a la TCC y beneficios a largo plazo en la recuperación.

Terapia dialéctico-conductual (TDC)

La TDC, originariamente desarrollada para el trastorno límite de la personalidad, se utiliza también para trastornos de la alimentación y otros problemas de salud mental. El término “dialéctico” alude a la combinación de aceptación y cambio. Algunos estudios señalan beneficios en adolescentes con anorexia, con mejoras en los síntomas y la regulación emocional.

Terapia de aceptación y compromiso (ACT)

La ACT busca aumentar la flexibilidad psicológica mediante estrategias de aceptación, atención plena y compromiso con la acción basada en valores. Aunque la investigación en anorexia está en curso, se ha mostrado que la ACT puede ayudar a gestionar conductas relacionadas con los trastornos de la alimentación; se requieren más pruebas sobre efectos a largo plazo.

Hospitalización y anorexia

Hospitalización (ingreso hospitalario)

La hospitalización es el nivel de cuidado más alto para personas con anorexia y suele requerirse ante necesidades médicas o de salud mental más urgentes, como malnutrición, ideación suicida, deshidratación, desequilibrio electrolítico, ritmo cardíaco anormal, signos vitales inestables, pobre crecimiento y desarrollo, episodios graves de atracones y purgas o comorbilidades que dificulten el tratamiento. Los programas pueden realizarse en entornos médicos o psiquiátricos, y la duración típica es de alrededor de 4 semanas, según el caso.

Tratamiento residencial

El tratamiento residencial se desarrolla en un entorno no hospitalario pero con atención 24/7. Se recomienda para personas que no requieren atención médica de urgencia, pero sí más apoyo para manejar los síntomas. En este formato se pueden incluir terapia grupal, terapia familiar, terapia individual y asesoramiento nutricional. La estancia media suele rondar los 80 días.

Hospitalización parcial

Un programa de hospitalización parcial (PHP) es un plan diurno estructurado al que se puede asistir de 3 a 7 días a la semana, viviendo en casa. Puede ser adecuado cuando la persona está clínicamente estable pero necesita apoyo para gestionar la vida diaria. El PHP suele durar entre 6 y 12 horas diarias e incluye modalidades terapéuticas similares a las de un centro residencial. Algunos programas ofrecen opciones de vivienda asistida para quienes no viven cerca de la clínica.

Terapia ambulatoria intensiva

Cuando la recuperación avanza, algunas personas pueden participar en un programa de terapia ambulatoria intensiva (TAI), con mayor flexibilidad y costo menor. Suele implicar 3 a 5 días a la semana, 3 a 5 horas al día, e incluir apoyo alimentario, psicoterapia, asesoramiento nutricional y manejo de medicamentos.

Recuperación de la anorexia: consejos de autocuidado

La atención profesional es fundamental, pero practicar autocuidado durante el proceso también ayuda. Conectar con otros, realizar actividades que disfrutes y cuidar la mente y el cuerpo pueden acompañarte en la trayectoria de recuperación.

  • Unirte a un grupo de apoyo para trastornos de la alimentación
  • Concentrarte en sensaciones positivas, como el aroma de una vela o la textura de una prenda agradable
  • Establecer límites con personas o hábitos que dificulten la recuperación
  • Escribir tus pensamientos y emociones (por ejemplo, empezar anotando tres cosas que te gusten de ti mismo en este momento)
  • Buscar personas de confianza y apoyarte en esas relaciones

Diagnóstico de la anorexia

La anorexia suele ser diagnosticada por un profesional de la salud, como un pediatra, médico de familia o psiquiatra. Antes de lograr el diagnóstico, se realiza un examen físico y una evaluación de salud mental. Los criterios del Diagnostic and Statistical Manual of Mental Disorders (DSM-5) para el diagnóstico incluyen:

  • No comer lo suficiente para sostener el funcionamiento de tu cuerpo
  • Fuerte miedo a engordar (incluso si la pérdida de peso podría acarrear complicaciones de salud)
  • Ver tu cuerpo como más grande de lo que realmente es
  • La autoestima o la percepción de uno mismo ligada a cómo te ves
  • Falta de reconocimiento de que no comer lo suficiente puede provocar complicaciones de salud

Algunas personas con anorexia también presentan ciclos de atracones y purgas, por lo que el médico puede buscar estos comportamientos al diagnosticar.

Alguien cercano tiene anorexia: qué puedes hacer

  • Infórmate sobre la anorexia para entender lo que podría estar experimentando tu ser querido.
  • Modela una relación equilibrada con la comida, el ejercicio y la aceptación de uno mismo en tu vida.
  • Si te acercas a alguien que no reconoce tener un trastorno de la alimentación, empieza explicando por qué te preocupa.
  • Ten paciencia y muestra apoyo. Escucha atentamente lo que dice, para que se sienta escuchado. Evita hablar sobre el peso o la apariencia. En su lugar, ayuda a enfocarse en lo que puede aportar como persona.
  • Evita soluciones simplistas que solo buscan eliminar un comportamiento; los trastornos de la alimentación suelen tener causas profundas.
  • Anima a tu ser querido a hablar con un profesional de la salud. Muchas personas requieren tratamiento profesional para recuperarse.
  • Asegúrate de que la recuperación es posible y de que cuentas con tu apoyo a lo largo del proceso.

Siguientes pasos

La recuperación de la anorexia varía entre personas y puede implicar varios pasos, según la etapa de la trayectoria. Si no sabes por dónde empezar, habla con tu médico o con alguien de confianza para definir tu primer paso hacia la recuperación. También puedes llamar a una línea de ayuda a través de la Asociación de Anorexia Nerviosa y Trastornos Afines (ANAD) o la National Eating Disorders Association (NEDA). Dado que la anorexia suele estar enraizada en la forma en que te ves a ti mismo, un enfoque integral que combine apoyo médico, psicológico y emocional suele ser la vía más efectiva para desarrollar una relación más armónica con la comida y contigo mismo.

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Bibliografía

Autor

Autor Isaac Andrade Isaac Andrade Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar. Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.