¿Cuántos tipos de trastornos alimentarios existen?
Los trastornos de la conducta alimentaria afectan a personas de todas las culturas y géneros. Sus síntomas varían y pueden poner en riesgo la vida si no se tratan. Existen ocho trastornos clasificados por el DSM-5, cada uno con criterios distintos y, sin embargo, todos son tratables. Este artículo ofrece una visión general, sus características y cuándo buscar ayuda.
Qué son los trastornos de la conducta alimentaria
Los trastornos de la conducta alimentaria son condiciones de salud mental marcadas por una perturbación persistente de los hábitos alimentarios asociada a emociones o pensamientos angustiantes. Sus efectos pueden ser físicos, psicológicos y sociales. Si no se tratan, algunos pueden poner en peligro la vida. Estos trastornos suelen ser tratables con el apoyo adecuado.
Factores y causas
Son condiciones complejas y multifactoriales. No hay una causa única. Una idea errónea común es que se deben únicamente a la percepción corporal. Si bien la insatisfacción con el cuerpo puede contribuir, hay múltiples factores implicados, como:
- Predisposición genética
- Presiones culturales y de imagen corporal
- Cómo se gestiona la comida y el manejo del estrés
- Presencia de condiciones de salud mental subyacentes
- Factores del entorno y experiencias de trauma o negligencia
Trastornos de la alimentación identificados por el DSM-5
A continuación se describen de forma breve los ocho trastornos con criterios y síntomas típicos.
Pica
Las personas con Pica tienden a comer sustancias no alimentarias que no aportan valor nutricional. Aunque puede ser apropiado en niños muy pequeños, a partir de los 2 años puede ser motivo de preocupación. Las sustancias consumidas varían según la edad y el entorno, e incluyen tiza, jabón, pintura, arcilla o carbón.
- Riesgos de salud por ingestión de sustancias peligrosas (intoxicaciones, envenenamientos)
- Deficiencias nutricionales y desequilibrios
- Deshidratación y problemas digestivos
- Daño esofágico y otros daños estructurales
Factores que pueden contribuir a la pica incluyen: trastornos mentales o del desarrollo; trauma infantil o negligencia; vivir en entornos con menos recursos; embarazo; trastorno del espectro autista; deficiencia de hierro o anemia.
Trastorno de regurgitación
El síntoma principal es la regurgitación repetida de comida ingerida, seguida de escupir, reagrupar y/o tragar de nuevo. No suele ir acompañado de náuseas o impulsos de vomitar. Puede diagnosticarse en lactantes, niños y adultos; a veces pasa desapercibido o se confunde con otros trastornos.
Quienes lo padecen pueden evitar comer frente a otras personas y pueden cubrirse la boca al regurgitar. A menudo sienten vergüenza, pero no pueden resistirse al impulso.
Se han asociado factores como negligencia, estrés y falta de estimulación. Si no se trata, puede provocar malnutrición y daño del esófago.
Trastorno por evitación o restricción de la ingesta alimentaria (ARFID)
ARFID se caracteriza por limitar severamente la dieta y comer solo ciertos tipos de comida. No es simplemente ser muy selectivo; puede implicar evitar grupos enteros de alimentos y restringir significativamente la cantidad total de comida.
Suele surgir de un miedo a que suceda algo malo al comer (envenenamiento, atragantamiento o vómitos) y puede estar relacionado con trastornos sensoriales o con el espectro autista. Las personas con ARFID pueden limitar la ingesta por características como:
- Colores
- Olores
- Sabor
- Texturas
Entre otros síntomas: pérdida de peso marcada, poco interés por la comida, ansiedad al comer, evitar eventos sociales con comida, dificultad para masticar o tragar, baja energía y problemas gastrointestinales.
ARFID puede progresar hasta requerir una sonda de alimentación o suplementos para aportar nutrientes esenciales.
Anorexia nerviosa
La anorexia nerviosa suele presentar síntomas similares a ARFID, especialmente por la restricción alimentaria, pero la motivación es el miedo a engordar. A menudo hay distortión de la imagen corporal que provoca un fuerte malestar con la propia apariencia.
- Pérdida de peso significativa
- Caída o aparición de vello fino en la piel (lanugo)
- Sensación frecuente de frío
- Ropa holgada o en capas
- Piel y uñas secas y quebradizas
- Aislamiento social y comida en soledad
- Preocupación constante por la comida, el peso y la dieta
- Ejercicio excesivo
- Comentarios negativos sobre el tamaño, peso o apariencia
Es importante señalar que la anorexia puede presentarse también sin un peso extremadamente bajo, lo que se conoce como anorexia atípica (OSFED), y puede ser igual de grave que otros trastornos.
Bulimia nerviosa
La bulimia nerviosa, según el DSM-5, se basa en atracones regulares seguidos de conductas compensatorias para "deshacer" los efectos del atracón. Un atracón implica comer una cantidad inusual de comida y perder el control durante el episodio. La forma más común de compensación es el vómito, pero también puede haber uso indebido de laxantes, diuréticos o lavativas.
Otras conductas compensatorias pueden incluir ayunos o ejercicio excesivo. Quienes lo padecen suelen experimentar sensación de pérdida de control durante el atracón, seguida de vergüenza y culpa. Los signos pueden ser físicos, emocionales o conductuales, como:
- Vasos capilares rotos en cara o ojos
- Sensación frecuente de frío
- Deshidratación
- Caries y daño dental
- Ejercicio excesivo
- Ir al baño poco después de comer
- Incomodidad al comer en compañía
- Uso frecuente de enjuagues bucales, pastillas o chicles
- Preocupación excesiva por la imagen corporal y el peso
Si no se trata, la bulimia puede acarrear problemas graves de salud en varios sistemas del cuerpo y volverse potencialmente peligrosa. Comer en exceso y purgar puede afectar al organismo entero, con efectos cardiovasculares, gastrointestinales, endocrinos, neurológicos, entre otros.
Trastorno por atracón (BAT)
Como la bulimia, el BAT implica comer grandes cantidades de comida en una sola sesión. Sin embargo, no suele haber conductas compensatorias regulares tras el atracón. Es común experimentar atracones ocasionales, pero con BAT pueden sentirse incontrolables y repetidos.
Con BAT puede no haber signos de pérdida de peso significativa, o sí puede haber un aumento de peso notable. Los signos y síntomas incluyen:
- Sentimiento de culpa después de comer en exceso
- Dificultad para controlar la ingesta
- Comer en secreto o robar/acumular comida
- Rituales alrededor de los atracones
Otros trastornos de la alimentación especificados (OSFED)
OSFED se diagnostica cuando hay síntomas de trastornos de la alimentación que no cumplen los criterios de los trastornos listados en el DSM-5. Incluye una amplia gama de perfiles que pueden generar estrés social y afectar el funcionamiento diario.
- Anorexia nerviosa atípica: pérdida de peso similar a la anorexia, pero con peso normal o alto.
- Trastorno purgativo: provocarse vómitos, uso excesivo de laxantes u otros medicamentos sin un episodio de atracón.
- Síndrome nocturno de ingesta: despertar para comer o comer en exceso por la noche.
Trastorno de la conducta alimentaria no especificado (UFED)
UFED se utiliza cuando los síntomas no cumplen criterios específicos de un trastorno conocido. A menudo se debe a falta de información clínica. Por ejemplo, un médico de urgencias puede evaluar a una persona inconsciente y notar peso muy bajo; si no se identifica la causa exacta, puede clasificarse como UFED.
Tratamientos y enfoques
El tratamiento para los trastornos de la conducta alimentaria suele adaptarse a los síntomas y desencadenantes de cada persona. Un plan de tratamiento puede incluir:
- Psicoterapia
- Monitoreo médico
- Aconsejar nutricional
- Medicamentos
En casos severos o con mayor progresión, pueden ofrecerse tratamientos en centros de atención hospitalaria o ambulatoria. Cada persona es única, y puede requerir tiempo y esfuerzo para hallar el plan adecuado.
Próximos pasos
Si crees que puedes estar lidiando con un trastorno de la conducta alimentaria, no estás solo. Reconocer una relación poco saludable con la comida suele ser el primer paso hacia la recuperación. Hablar con alguien de confianza puede ayudar. Sin embargo, solo un profesional de la salud puede diagnosticar un trastorno alimentario y orientar sobre el mejor plan de tratamiento. Si estás preparado para buscar ayuda, consulta a profesionales de la salud mental y a las líneas de ayuda disponibles en tu país.
Vídeo sobre ¿Cuántos tipos de trastornos alimentarios existen?
Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.