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¿Cuál es el vínculo entre la depresión y el alcoholismo?

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La relación entre la depresión y el trastorno por consumo de alcohol (TCA) es compleja y, a menudo, bidireccional. Los trastornos tienden a coexistir, y puede ser difícil determinar qué factor está intensificando al otro. Si convives con ambas condiciones, no estás solo. Una revisión de 2019 señala que los trastornos depresivos son de los más frecuentes entre las personas con TCA, y la mejoría suele ser mayor cuando se tratan simultáneamente.

La conexión entre depresión y el trastorno por consumo de alcohol

La relación entre la depresión y el TCA es compleja y, con frecuencia, coexiste. Entre el 33% y el 63,8% de las personas con TCA también presentan depresión, y quienes tienen ambas condiciones suelen experimentar síntomas más graves que quienes padecen solo uno de los trastornos. Algunas personas con depresión subyacente comienzan a usar alcohol para aliviar sus síntomas, lo que puede evolucionar a TCA; en otros casos, el propio consumo puede desencadenar síntomas depresivos. La genética también puede influir en la probabilidad de desarrollar depresión y un trastorno por uso de sustancias.

La depresión como causa o efecto

A veces es difícil determinar la dinámica de causa y efecto entre el consumo de alcohol y la depresión. ¿El alcohol activa o agrava la depresión, o la depresión facilita el consumo, o ambas condiciones coexisten sin una relación causal clara? La investigación de 2019 sugiere que los trastornos depresivos son más comunes en personas con dependencia del alcohol que entre quienes muestran un uso de alcohol más limitado, aunque ambos grupos pueden encajar dentro del espectro del TCA. Los tipos de depresión más estudiados en este contexto son el trastorno depresivo mayor, el trastorno depresivo persistente y la depresión inducida por alcohol.

Tipos de depresión estudiados en el contexto del TCA

Trastorno depresivo mayor (TDM)

El trastorno depresivo mayor es, con frecuencia, el trastorno mental más común entre las personas con TCA. Las personas con TCA tienen 2,3 veces más probabilidades de haber tenido TDM en el año anterior, y aquellas con dependencia del alcohol son 3,7 veces más propensas a haberlo experimentado. Para obtener un diagnóstico de TDM, se deben presentar al menos cinco de los siguientes síntomas, incluyendo ánimo deprimido o pérdida de interés en las actividades habituales, durante al menos 2 semanas:

  • Cambios en el apetito
  • Problemas para dormir
  • Fatiga o pérdida de energía
  • Dificultad para concentrarse
  • Decisiones deficientes o lentitud de pensamiento
  • Inquietud o agitación

Trastorno depresivo persistente (TDP)

El trastorno depresivo persistente presenta síntomas de menor intensidad que el TDM, pero de mayor duración. A menudo se conoce como depresión de larga duración o distimia y se manifiesta con un estado de ánimo bajo durante al menos 2 años. Las personas con TCA tienen 1,7 veces más probabilidades de haber tenido TDP en el año anterior, y las personas con dependencia del alcohol, 2,8 veces más probables.

Depresión inducida por alcohol

En algunas ocasiones, el consumo de alcohol dispara síntomas depresivos. La depresión inducida por alcohol es una condición depresiva que aparece solo durante el consumo y poco después de la retirada. Por lo general, desaparece tras 3 a 4 semanas de abstinencia. Es poco común; entre las personas con trastornos por uso de sustancias, menos del 1% presenta síntomas depresivos inducidos por sustancias. Sin embargo, hay evidencia de que más del 25% de las personas en tratamiento han experimentado al menos un episodio depresivo inducido por sustancias a lo largo de su vida. Aun así, muchos pacientes que reciben un diagnóstico de depresión inducida por sustancias pueden ser posteriormente reasignados a un diagnóstico de depresión no inducida cuando persisten los síntomas tras dejar de beber.

Opciones de tratamiento

Existen diferentes medicamentos y tratamientos conductuales que pueden ayudar tanto con la depresión como con el TCA. Tu médico puede considerar las siguientes opciones:

  • Medicamentos antidepresivos pueden abordar la depresión y, en algunos casos, aliviar ciertos síntomas asociados al TCA.
  • Naltrexona ayuda a reducir los antojos de alcohol y puede favorecer la mejora de síntomas depresivos al aumentar las endorfinas.
  • Disulfiram actúa como deterrente al alcohol, provocando síntomas desagradables si se consume alcohol.
  • Acamprosato puede ayudar a restablecer el equilibrio de los neurotransmisores cerebrales y favorecer la abstinencia.

Terapias conductuales y psicológicas

Las intervenciones conductuales para el TCA y la depresión pueden incluir varias alternativas:

  • Terapia cognitivo-conductual (CBT) enseña a convertir pensamientos y patrones de comportamiento que pueden mantener la depresión y el TCA.
  • Terapia de entrevista motivacional (MI) ayuda a encontrar la motivación interna para abandonar el alcohol.
  • Terapia dialéctica conductual (DBT) reúne estrategias de aceptación y cambio y puede reducir conductas autolesivas y riesgos suicidas.
  • Activación conductual es una intervención eficaz para el TCA y la depresión, que busca mejorar el estado de ánimo mediante experiencias positivas planificadas.
  • LETS ACT (Life-enhancement treatment for substance use) es una variante de activación conductual orientada a personas con trastornos por uso de sustancias.

¿Por qué la depresión dificulta la recuperación del TCA?

La coexistencia de depresión y TCA puede dificultar la recuperación porque cada trastorno puede intensificar al otro. Algunas personas recurren al alcohol para aliviar la depresión, mientras que intentar dejar de beber y atravesar la abstinencia puede empeorar temporalmente la depresión. En general, la abstinencia de alcohol puede conducir a la mejoría de los síntomas depresivos en unas 3 a 4 semanas, aunque la severidad de la depresión no siempre predice la dificultad de la recuperación del TCA.

Consejos para la recuperación

Una vez iniciada la recuperación, es importante cuidar la salud y apoyarse en recursos adecuados. Considera terapias holísticas como yoga o meditación para el bienestar general. En un estudio de 2018, 60 personas que se desintoxicaron recientemente del alcohol mostraron menos síntomas depresivos tras practicar Sudarshan Kriya Yoga durante 2 semanas. También pueden explorarse suplementos naturales como tirosina, 5-HTP y ashwagandha, siempre tras consultar al médico, especialmente si se está tomando medicación. Contar con una red de apoyo sólida es clave: puedes valorar programas de 12 pasos como Alcoholics Anonymous (AA) o grupos de recuperación sin 12 pasos como SMART Recovery. Compartir experiencias con personas que afrontan desafíos similares puede disminuir el aislamiento y favorecer la sensación de conexión.

Mirando hacia adelante

Vivir con depresión y TCA puede ser un camino difícil, pero la recuperación es posible. Muchas personas han pasado por ello y han logrado tratar con éxito la depresión y el trastorno por consumo de alcohol. Existen múltiples sistemas de apoyo y la investigación continúa para desarrollar tratamientos más eficaces y facilitar la desintoxicación, así como para abordar de forma más eficaz los síntomas depresivos.

Vídeo sobre ¿Cuál es el vínculo entre la depresión y el alcoholismo?

Bibliografía

Autor

Autor Isaac Andrade Isaac Andrade Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar. Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.