¿Qué puede desencadenar una recaída de la depresión? (y cómo gestionarla y prevenirla)
Experimentar tristeza ocasional es natural, pero cuando la tristeza persiste puede indicar algo más. ¿Podría tratarse de un nuevo episodio depresivo? Aunque la depresión es altamente tratable, las recaídas son comunes tras el primer episodio mayor. Este artículo describe qué puede desencadenar una recaída, cuáles son sus signos y qué hacer para afrontarla y prevenirla.
Síntomas de una recaída de la depresión
Los síntomas de una recaída son los mismos que los de un trastorno depresivo mayor, pero pueden aparecer tras periodos de remisión que duran varios meses. Los signos pueden variar de una recaída a otra, pero suelen estar presentes casi todo el día durante al menos dos semanas.
- Estado de ánimo deprimido o tristeza persistente
- Pérdida significativa de interés o placer en las actividades
- Pérdida o aumento de peso involuntario; cambios en el apetito
- Dificultad para concentrarse, pensar o tomar decisiones
- Sentimientos de culpa o inutilidad
- Cambios en los hábitos de sueño
- Fatiga o pérdida de energía
- Habla o movimientos más lentos que son perceptibles para los demás
- Aumento de la inquietud o irritabilidad
- Dolor físico o molestias sin explicación clara
- Pensamientos de muerte o suicidio o intentos de suicidio
Factores desencadenantes de una recaída
Conocer los desencadenantes ayuda a identificar señales tempranas y a intervenir a tiempo. Los detonantes pueden variar entre personas; pueden aparecer cambios en la vida diaria o momentos de mayor estrés.
Cambios familiares
Divorcio, la pérdida de un ser querido o que los hijos ganen independencia pueden generar estrés familiar. A veces, la llegada de un nuevo miembro al hogar para atender a alguien mayor puede resultar emocional y físicamente demandante.
Cambios hormonales
La pubertad, el embarazo y la menopausia pueden ser momentos de gran estrés vital. Estos procesos conllevan cambios hormonales y, además, el estigma asociado puede afectar la salud mental.
Estrés profesional o financiero
La pérdida de un empleo, dificultades para pagar cuentas, cambios de trabajo, críticas de un supervisor y nuevas responsabilidades pueden incrementar el estrés diario.
Cuestiones médicas
Las enfermedades crónicas como la diabetes, la obesidad o problemas cardíacos aumentan el estrés corporal y mental y requieren cambios de estilo de vida que pueden ser difíciles de adaptar. Incluso una lesión puede activar una recaída al pasar de la actividad a una recuperación prolongada o a un cambio de rutina.
Alteraciones del sueño
El sueño es una función crucial del cuerpo; las alteraciones a lo largo del tiempo pueden aumentar el estrés. Un nuevo mascota, un bebé en casa o ruidos de los vecinos pueden interrumpir el descanso.
Recuperación incompleta
Completar adecuadamente el tratamiento del primer episodio depresivo es clave para prevenir recaídas. Un estudio de 2020 sugiere que no completar el tratamiento entre episodios puede aumentar la probabilidad de recaída.
Interrupción prematura del tratamiento
Que te sientas mejor tras unas semanas no significa que debas dejar el tratamiento. Mantenerlo a largo plazo aumenta las probabilidades de evitar la recaída.
No conocer tus desencadenantes personales
Si no eres consciente de tus desencadenantes, reconocer la recaída puede ser un reto. Llevar un registro de qué, cuándo y quién provoca los síntomas puede ayudar; estar atento a fechas sensibles, como periodos festivos, puede ser útil.
Enfoque negativo hacia uno mismo
No es necesario padecer depresión para experimentar baja autoestima. Sin embargo, el autosabotaje continuo puede contribuir a sensaciones persistentes de baja valía asociadas a la depresión.
Cómo gestionar una recaída
A veces la recaída ocurre a pesar de las medidas adoptadas. Si se presenta, reconocerla y buscar tratamiento de inmediato puede marcar una gran diferencia en el impacto en la vida diaria.
Si crees que podrías estar experimentando síntomas de recaída, intenta iniciar el tratamiento cuanto antes. Considera ponerte en contacto con tu profesional de salud mental para acordar un plan. Las opciones de tratamiento para una recaída son las mismas que para la primera experiencia y pueden incluir:
- Reiniciar medicamentos, como antidepresivos
- Reiniciar o ajustar las sesiones de terapia interpersonal
- Reiniciar o ajustar las sesiones de terapia cognitivo-conductual
- Terapia electroconvulsiva
- Ser consciente de dormir lo suficiente
- Focalizar en una dieta saludable
- Realizar ejercicio regularmente
Qué hacer para prevenir la recaída
Ser proactivo ante la posibilidad de recaída puede ayudar a reducir la preocupación constante. Aunque no siempre es posible evitar toda recaída, sí se pueden tomar medidas para intervenir a tiempo y disminuir su impacto.
- Llevar un diario de rutinas y emociones para identificar patrones y posibles desencadenantes
- Marcar el calendario para señalar días o periodos especialmente estresantes
- Contar con amigos y familiares que vigilen cambios en tu comportamiento y te ayuden a detectar señales tempranas
- Aplicar terapias en casa: técnicas de autocuidado como respiración y atención plena
- Mantener una rutina de sueño regular
- Seguir una dieta saludable
- Realizar ejercicio con regularidad
- Continuar con el plan de tratamiento indicado por tu médico
Prevención y recursos de apoyo
- Recuerda que no estás solo y hay recursos disponibles. Si necesitas conversar con alguien de inmediato, puedes:
- Llamar o enviar un mensaje al 988 Suicide and Crisis Lifeline al 988 o chatear en 988lifeline.org
- Enviar la palabra "HOME" al Crisis Text Line al 741741
Vídeo sobre ¿Qué puede desencadenar una recaída de la depresión? (y cómo gestionarla y prevenirla)
Bibliografía
Autor
Isaac Andrade
Isaac Andrade es divulgador en psicología y bienestar.
Su trabajo se centra en hacer comprensible la mente humana y ofrecer herramientas para mejorar la salud emocional.